Comieron hasta saciarse

Miércoles de la I semana

En aquel tiempo, llegó Jesús a la orilla del mar de Galilea, subió al monte y se sentó.

Acudió a él mucha gente, que llevaba consigo tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros enfermos. Los tendieron a sus pies y él los curó. La gente se llenó de admiración, al ver que los lisiados estaban curados, que los ciegos veían, que los mudos hablaban y los tullidos caminaban; por lo que glorificaron al Dios de Israel.

Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: “Me da lástima esta gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque pueden desmayarse en el camino”.

Los discípulos le preguntaron: “¿Dónde vamos a conseguir, en este lugar despoblado, panes suficientes para saciar a tal muchedumbre?” Jesús les preguntó: “¿Cuántos panes tienen?” Ellos contestaron: “Siete, y unos cuantos pescados”.

Después de ordenar a la gente que se sentara en el suelo, Jesús tomó los siete panes y los pescados, y habiendo dado gracias a Dios,los partió y los fue entregando a los discípulos, y los discípulos a la gente. Todos comieron hasta saciarse, y llenaron siete canastoscon los pedazos que habían sobrado. Palabra del Señor.

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Las dos cosas que más preocupan a todo el mundo son la salud y la alimentación. Y más en estos tiempos de crisis económica. Estar sano y no pasar hambre. Por eso, lo que más deseamos los humanos es no estar enfermos y poder comer. Es lo más humano. Lo más común a todos. En esto todos somos iguales. Y esto es previo y más elemental que la cultura, la religión, la nacionalidad … Por eso Jesús mira, se compadece y sana. En una zona desértica, se hace tarde y la gente siente hambre. Los discípulos sólo cuentan con cinco panes y dos peces, pero el Señor sabe que él es el único que puede saciar el hambre. Mirando a sus discípulos los invita al desafío de continuar dando de comer a la humanidad que siempre tendrá hambre de Dios.

Por eso las dos preocupaciones más fuertes de Jesús fueron la salud de los enfermos y la comida de los hambrientos. Esto explica que los dos temas que más se repiten en los evangelios son las curaciones de enfermos y las comidas de Jesús, de los pobres, de los discípulos. La salud y la alimentación aparecen en los evangelios mucho más que la oración, el culto, la liturgia. Basta leer los evangelios con atención y contar las veces que se habla de curaciones, de comidas, de oración, de culto religioso … Esto es capital, enteramente capital, para empezar a entender el Evangelio, la vida de Jesús y el mensaje que nos quiso dar.

Para Jesús es más importante «lo humano» que «todo lo relacionado con el culto y lo religioso». Porque Dios, según Jesús, se ha humanizado de forma que a nuestro Dios lo encontramos, ante todo, cuando nos portamos con humanidad, de forma que la religiosidad es válida solamente cuando nos hace más humanos y nos ayuda a vencer la deshumanización que todos llevamos dentro. Sin duda, al decir esto, estamos tocando una de las cuestiones básicas en las que las religiones más equivocan y más desorientan a la gente. Jesús recibe a personas necesitadas; nosotros también los somos. Hoy, llevamos al Señor nuestras limitaciones, fragilidades, enfermedades y carencias. Estemos seguros de que nos escuchará, porque él muestra siempre actitudes humanas, de cercanía. Y tanto se da, que «sobra». No tiene medida su entrega y a eso nos impulsan sus acciones.


[1] José María Castillo. La religión de Jesús: comentarios al Evangelio diario, 2021, Bilbao.

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