Cuaresma
Miércoles de la I semana
Textos
† Del evangelio según san Lucas (11, 29-32)
En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y éste comenzó a decirles: “La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.
Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás”. Palabra del Señor.
Mensaje[1]
Hoy es miércoles de la primera semana de cuaresma, venimos reflexionando sobre cómo el amor es una relación, un itinerario que vivimos de la mano de Dios, que nos capacita para llegar a la experiencia de salvación. Esta experiencia quedó descrita de manera muy clara en el evangelio del lunes, en el capítulo 25 de Mateo: los que aman a su prójimo, los que sienten compasión y misericordia por su próximo, hacen evidente que están en comunión con Dios y están salvados. Por el contrario, quienes no ven a su prójimo y sus necesidades, quienes carecen de compasión y tienen un corazón de piedra, no están vinculados con Dios y corren el peligro de esta condenación, entendida como autoexclusión.
Ayer veíamos que la cuaresma es un camino. Es un proceso que nos permite tener una actitud interna que nos ayude a recibir la gracia que ese misterio nos transmite a plenitud. Este caminar implica la relación con Dios, lo que normalmente llamamos oración. Es importante recordar que la oración no es una ventanilla de quejas o de peticiones, ni mucho menos un intercambio mercantil. No se trata de hacer tratos con Dios, como «yo te ofrezco 20 padres nuestros a cambio de tal cosa». La verdadera oración cristiana es una actitud interior que refleja nuestro deseo de vivir de acuerdo con los valores de Dios, santificando Su nombre y añorando Su reino.
La oración nos lleva a la experiencia de comunión que, poco a poco, nos acerca más al ideal de vivir Su voluntad. Hoy leeemos un texto del evangelio según san Lucas que nos enseña que toda relación sana con Dios está en clave de amor. El amor se traduce en cercanía y servicio, y es la única señal que Dios puede proporcionar porque Dios es amor. No es una proyección de nuestras inseguridades. La comparación con Jonás subraya que el Dios vivo no es vengativo, sino que invita a vivir en sensibilidad y misericordia. Cuando Jonás predicó la conversión en Nínive, la ciudad se convirtió y evitó la destrucción. Este relato muestra que el amor de Dios cambia y evita el desastre.
La sabiduría de Salomón, entendida como el arte del buen vivir, es una lección que nos transmite Jesús. La comunicación que Él trae, a diferencia de la de Jonás, es un amor que se comunica en forma de relación. Cuando el amor se comunica, no solo recibimos un mensaje, sino que recibimos a la persona que nos ama. Escuchemos esta invitación que el Señor nos hace en esta semana del inicio de nuestro camino cuaresmal, para dejar que el amor se consolide en nuestras vidas.
[1] Cf. Alexander Zatyrka SJ. La Palabra con nosotras, con nosotros. 2023. Youtube
