Que él nos instruya en sus caminos y podamos marchar por sus sendas
Durante el Adviento, en la liturgia, la voz del profeta Isaías (s. VIII a. C) se deja oír para remover las conciencias; quiere darnos una nueva visión del proyecto de Dios en el mundo. Sus profecías nos llevarán de la mano en este itinerario espiritual para recorrer el camino que va de la oscuridad a la luz, es decir, de los miedos, sufrimientos y angustias que causa el mal en la humanidad al anuncio gozoso de la obra que Dios realiza en la historia con la llegada de su Mesías.
El centurión que deja su casa para ir hasta Jesús e invocar la curación es un hombre del Adviento, un hombre que no se resigna a la enfermedad de su criado. Es una invitación también para nosotros a que nos dirijamos al Señor, para que intervenga y traiga curación y salvación. El centurión tenía todos los motivos para quedarse encerrado en la resignación. Sin embargo, está preocupado por su criado que se encuentra mal. Esta preocupación le empuja a salir para acudir donde Jesús. Intuye que es suficiente con poner un poco de su corazón en esas manos buenas y será escuchado.
2 diciembre 2024. Textos bíblicos y mensaje del lunes de la semana I de adviento.
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