¿Dónde sucederá eso, Señor?
Con dos ejemplos del Antiguo Testamento, el castigo del diluvio y la destrucción de Sodoma, Jesús nos advierte de que no nos resignemos al mal, de que no llevemos una vida banal y sin sentido, llena únicamente de nuestro yo o de la búsqueda de nuestras satisfacciones. Quien está cerrado en sí mismo, por pereza o testarudez, no será capaz de hacer espacio para otras cosas ni entenderá el «día» de la llegada del Hijo del hombre.
14 noviembre 2025. Textos bíblicos y mensaje del viernes XXXII del tiempo ordinario.
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