Ninguno de ustedes tenga un corazón malo
El autor de la Carta no solo pide no alejarnos de Dios, es decir, seguir escuchando su Palabra, sino que también nos invita a animarnos «mutuamente cada día […] para que ninguno de ustedes, seducido por el pecado, endurezca su corazón ». Hay una gran sabiduría pastoral en esta indicación: solo una fraternidad efectiva y cotidiana garantiza a los creyentes seguir siendo discípulos. El autor sagrado se dirige a toda la comunidad.
Todos los «hermanos» tienen la responsabilidad de estar atentos unos de otros y de preocuparse sobre todo de los que ya no prestan atención a la voz de Dios.
16 enero 2025. Textos bíblicos y mensaje del jueves de la I semana del tiempo ordinario.
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