Eviten toda clase de avaricia
Los últimos domingos, en el camino hacia Jerusalén, Jesús enseñó a quienes los seguían cuales son las tres características distintivas de sus verdaderos discípulos: la misericordia, la escucha y la oración. Integrar estas características exige un estilo de vida que acaba por definirse cuando se quiere saber cuál es el sentido de la vida o qué se tiene qué hacer para alcanzar la propia felicidad.
Uno de los aspectos de la vida que el seguimiento de Jesús exige definir de manera concorde a su enseñanza y testimonio es el de la relación con los bienes que pueden ser de ayuda o terminar siendo un serio obstáculo para amar al estilo de Jesús.
El ideal del discípulo de Jesús es vivir liberado de toda ambición presente, esto le pide ser capaz de administrar los bienes de los que dispone sin dejarse aprisionar por los encantos del dinero, y vivir con la mira puesta en lo fundamental que es la felicidad, no momentánea sino para siempre. En este sentido, la libertad de corazón es un indicador de la madurez del discípulo.
Además, el discípulo debe saber centrar su vida y tomar sabias decisiones para alcanzar sus ideales y encausar de la mejor manera sus energías. Esta sabiduría, deriva de un estilo de vida responsable, coherente con su vocación a la vida en plenitud.
3 agosto 2025. Textos bíblicos y mensaje del XVIII Domingo del tiempo ordinario.
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