Velen y estén preparados…
Haremos bien en recordar que el Señor no nos salva individualmente, sino reuniéndonos en una familia, en un pueblo. Por eso Jesús habla de la tarea de vigilar a los siervos para darles la comida. La vigilancia evangélica no es una espera vacía, ni un empeño en agitarse solo para uno mismo. Dicha vigilancia es la fidelidad atenta y laboriosa a la vocación que el Señor nos ha confiado consistente en guardar toda la casa, evitando la actitud tanto de quien actúa en calidad de señor como la de quien se acomoda en la pereza y la irresponsabilidad.
28 agosto 2025. Textos bíblicos y mensaje del jueves XXI del tiempo ordinario.
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