Dichosos ustedes…
La vida del discipulado apunta al proyecto de vida de cada uno en la dirección de la “alegría” mientras que una opción equivocada en la vida lleva a la ruina total que aquí se expresa en el grito de lamentación “ay”.
La vida según las bienaventuranzas, conduce a la identidad de vida con Jesús: el discípulo será un profeta como él en el mundo y este es el sentido de su apostolado. Pero compartir la gloria junto con Jesús, en la alegría perfecta, implicará también el mismo camino de sufrimiento, de fracaso y de humillación del Maestro. No hay gloria sin cruz.
10 septiembre 2025. Textos bíblicos y mensaje del miércoles de la XXIII semana del tiempo ordinario.









