Quien escucha mi palabra y cree… tiene vida eterna
El pasaje del Evangelio de hoy se une directamente a la curación del paralitico de la piscina de Betesda que meditamos ayer. Los fariseos acusan a Jesús de violar el sábado, y de inducir a aquel paralitico a violarlo también, ya que debe tomar su camilla y llevársela a casa. Jesús se defiende afirmando con claridad la identidad de su acción con la del Padre que está en los cielos: «Mi Padre trabaja hasta ahora, y yo también trabajo».
Era una afirmación que no podía dejar de causar escándalo, y efectivamente se abre definitivamente la hostilidad de los jefes del pueblo contra Jesús. Ya no es sólo la cuestión del sábado lo que está en juego, sino la identidad misma de Jesús, la filiación divina.
2 abril 2025. Textos bíblicos y mensaje del miércoles de la IV semana del tiempo ordinario.
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