Se acercó una viuda pobre y echó dos moneditas de muy poco valor
Con su gesto la viuda hace un verdadero acto de culto entregando su propia vida como ofrenda. Con ello expresa su confianza en Dios, entregándole todo, para hacer depender su vida, de manera radical, absoluta e íntegra de Él, de la misma manera como lo hizo Jesús, «el Hijo» durante toda su vida y particularmente en la Cruz.
La enseñanza para el discípulo es clara. Seguir a Jesús implica hacer a un lado las apariencias actuando de manera ostentosa para ser vistos presumiendo una visible religiosidad. El Señor ve la intención del corazón que se manifiesta en los gestos y en las actitudes de la vida ordinaria. Dios no nos pide que le demos lo que nos sobra, el único culto que le es agradable es el que hacemos de nosotros mismos, al entregarle todo lo que tenemos para vivir, es decir, nuestra propia vida.
10 noviembre 2024. Textos bíblicos y mensaje del Domingo de la XXXII semana del tiempo ordinario.
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