Yo les digo
Este evangelio continúa la enseñanza del discurso de la montaña en el que Jesús cumple la ley antigua. Ahora Jesús enuncia el sexto mandamiento: «No cometerás adulterio». Era esa una disposición que comprometía tanto al marido como a la mujer a no traicionar y, por tanto, a mantener intacto el vínculo conyugal.
Jesús no deroga dicho mandamiento, pero sabe que la mera observancia exterior no es suficiente para garantizar la integridad del matrimonio. Para construir una familia sólida y estable hace falta un corazón, es decir, una participación interior profunda con el otro. Por eso Jesús continúa: «Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón». Efectivamente, es lo que nace en el corazón, lo que contamina al hombre.
13 junio 2025. Textos bíblicos y mensaje del viernes de la X semana del tiempo ordinario.









