Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás
Cada año, el cuarto domingo de Pascua, el evangelio pone ante nosotros la imagen del Buen Pastor, con la que Jesús se describió a si mismo, y que nos hace entenderlo como presencia de Dios en medio de su pueblo, para congregarlo, alimentarlo y defenderlo, en una palabra, para darle vida. La invitación de Jesús a identificarnos con Él nos hace entender que la estutura que el discípulo está llamado a alcanza es precisamente la del Buen Pastor, hombres y mujeres con capacidad de intimidad con Dios a partir de la escucha de su Palabra, con capacidad de entregar la vida para dar y defender la vida de quienes le son confiados.
11 mayo 2025. Textos bíblicos y mensaje del Domingo de la IV semana de pascua
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