En tres días lo reconstruiré
Jesús tenía muy claro que el templo de Jerusalén estaba dedicado al Padre, a Dios, y no a los negocios humanos; por eso quiso proteger aquel espacio y lo hizo con fuerza y decisión, hasta el punto de que los discípulos reconocieron en su gesto de echar a los vendedores y cambistas las palabras del Salmo: «El cielo por tu Casa me devora». Esta fiesta nos recuerda que el Señor ha hecho de nosotros, de nuestra vida, un templo que no hay que profanar con la lógica del mercado, de la compraventa.
9 noviembre 2025. Textos bíblicos y mensaje en la fiesta de la Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán.
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