Cuantos lo tocaban, quedaban curados
Jesús no hace otra cosa que «dejarse tocar», dejarse alcanzar, contactar. Son los otros quienes tienen que ingeniárselas para tocarle «por lo menos los dejara tocar la punta de su manto». Este manto es el tallit que se usaba para la oración y que, según la Torá, debía estar provisto de mechones de lana azul en las cuatro puntas. Jesús es un hombre en oración, un hombre «hecho oración», y es este cuerpo suyo en oración el que sana, el que cura.
9 febrero 2026. Textos bíblicos y mensaje del lunes de la V semana del tiempo ordinario.
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