El Señor instituyó jueces, pero los israelitas ni a ellos quisieron escuchar
El Libro de Los Jueces nos cuenta cómo Dios quiere ajustar la historia del hombre y lo que es el corazón humano, para aproximarlo al maravilloso y providente plan de Dios.
La repetición estéril de una misma serie de cosas suele llamarse un círculo vicioso.
En el texto que leemos hoy del libro de los Jueces nos encontramos con un círculo vicioso: el pueblo peca, le va mal, clama al Señor, el Señor envía un jue, el uez salva al pueblo, el pueblo se siente seguro, y entonces… el pueblo peca, le va mal, clama al Señor, y así sucesivamente, en una repetición estéril.
Pocas cosas hacen tanto daño a la fe como recaer en los mismos pecados, que ya han sido confesados y absueltos.¿Por qué? Porque la gran verdad que nos da fuerza y esperanza es que Dios salva, y el pecado repetido es como una demostración vigorosa de que la salvación no ha podido en realidad cambiarnos. En el mediano o largo plazo este mensaje se impone en nuestra mente y puede llevarnos a sentimientos de desesperanza o de cinismo.
21 agosto 2923. Textos bíblicos y mensaje del lunes de la XX semana del tiempo ordinario.
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