Les he anunciado gratuitamente el Evangelio de Dios
Entre las varias dificultades que encontró Pablo con la comunidad de Corinto una fue tener que entrar en competencia con otros predicadores y con otras ofertas, parecidas al cristianismo.
Era una situación previsible, dada la tremenda afición de aquellos griegos para estar pendientes de novedades, curiosidades y todo tipo de historias con tal de que fueran amables al oído.
Esta propensión a lo curioso y al último chisme hacía de los corintios presa fácil de un amplio espectro de embaucadores y fantoches que, para ganarse discípulos, se jactaban de su ciencia profunda y de sus poderes maravillosos.
Pablo entonces acepta el juego, pero le da la vuelta. Su «ciencia» es ante todo la de la Cruz, donde nada parece comprensible ni amable a nuestra inteligencia; sus «poderes» son especialmente sus dolores y padecimientos por razón de amor a Dios y a los discípulos.
Y así, con un toque de ironía, nos ha dejado un retrato conmovedor de sus sufrimientos en la causa del Evangelio. Un ejemplo, que más allá de las frivolidades corintias, es espejo de cuánto puede el amor en un genuino servidor de Cristo. #fraynelson
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