¿Cómo podrá cuidar de la Iglesia de Dios quien no sabe gobernar su propia casa?
Pablo, llegado al final de su vida, sabe que mientras él va declinando hacia su propio ocaso, la obra de la evangelización apenas amanece en el mundo. Y por eso, porque le ha entregado la vida al Evangelio, ahora se ocupa en estas cartas de consolidar en sus discípulos más cercanos aquellos principios que de hecho han regido su propia vida. Es decir: al darnos el retrato de un pastor hasta cierto punto nos da el perfil de su propia alma y de su modo de entrega.
Brillan ante todo las virtudes de la prudencia, el dominio de sí y de lo propio, la capacidad de manejar diferentes situaciones con «los de fuera», y el mantenerse en humildad ante Dios y ante los demás.
Sin embargo, la primera condición es muy alta: que sea «irreprochable».
19 septiembre 2023. Textos y mensaje del Martes de la XXIV semana del tiempo ordinario.
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