Tiempo Ordinario

En el día del juicio brillarán los justos como chispas que se propagan en un cañaveral.

El texto del libro de la Sabiduría que leemos hoy es un canto a la vida. Un canto recio, una proclama firme de frente contra la muerte, y contra aquel que la entró al mundo.

Recordemos que los ateos, incluso los que se consideran a si mismos como «humanistas», miran la muerte como el desenlace «natural» de la vida; de ahí a decir que nacimos para morir o que vivimos para la muerte, solo hay un paso.

Nuestra fe es distinta, los cristianos creemos y confesamos que nacimos para vivir y que el desenlace de nuestra vida es la vida en plenitud. Se trate de una muerte serena o violenta, con mucho o con poco dolor, la muerte siempre tiene una huella de ofensa al plan de Dios, y debe ser vencida, incluso cuando parece vencer ella misma, es decir, cuando logra aplastar al pequeño, al inocente, al justo, al santo.

Y si esto era claro ya en tiempos de la redacción del libro de la sabiduría, mucho más para nosotros, los cristianos, que hemos visto a Cristo derrotar a la muerte y ofrecer una vida que no se humilla ante los horrores del sepulcro.

14 noviembre 2023. Textos bíblicos y mensaje del martes de la XXXII semana del tiempo ordinario.

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El Señor se manifiesta a los que en él confían

La Biblia invita en muchos lugares a buscar la sabiduría; hoy, sin embargo, hace apremiante ese llamado para aquellos que tienen la posibilidad o la responsabilidad del gobierno.

Esto llama la atención porque fácilmente tenemos la idea de que un político es alguien que «ya sabe», y precisamente porque sabe, ha logrado subir, «escalar» hasta llegar al lugar que tiene. El lugar de mando, por tanto, es visto como un «logro» y como un «pago». La consecuencia es que, gobernar se vuelve un ejercicio de astucia -para ganar poder- y de codicia -para acrecentar el propio pago-.

El libro de la Sabiduría, en el texto que leemos hoy, ve las cosas de muy diverso modo. El gobernante, a imagen del rey Salomón, debe ser ante todo y siempre un alumno, un discípulo de la eterna sabiduría. Según este otro esquema, gobernar no es escalar, sino ser elegido, invitado, ungido; gobernar no es disfrutar de un botín, sino recibir un llamado a la pureza de intención y a la lucidez de mente.

13 noviembre 2023. Textos bíblicos y mensaje del lunes de la XXXII semana del tiempo ordinario.

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Estén preparados, porque no saben ni el día ni la hora

La invitación de Jesús es clara: «Estén, pues, preparados, porque no saben ni el día ni la hora». En esta parábola en particular Cristo admite que hay una especie de sueño que nos envuelve a todos, porque la diferencia entre unas y otras doncellas no está en que unas durmieron y otras no. Lo que las diferencia no es en este caso el sueño sino cómo se dispusieron para la hora del banquete, es decir: cómo prepararon su despertar.

Algunas simplemente no prepararon su despertar. El cansancio, el hastío o la oscuridad de la noche les ganaron y ellas pasivamente entregaron al sueño sin pensar qué podría suceder después. Otras en cambio, aunque sintieran que la noche les podía vencer, hicieron acopio de aceite, de modo que al despertar pudieran contar con algo para vencer a la noche. Es un asunto de conciencia: unas fueron conscientes de que podían dormirse, y tomaron medidas al respecto; otras sencillamente se dejaron ganar del sueño.

Para nosotros, ¿qué es preparar el despertar? Depende de qué sueño estemos hablando. Uno puede pensar en el sueño de la muerte, otro puede ser el de una larga espera, o el de un cambio de época, o una nueva etapa de la vida; en todos estos lcasos se vive la cadencia de cerrar y abrir ciclos, nuevas etapas, al ritmo y con la fuerza de la esperanza.

12 novembre 2023. Textos bíblicos y mensaje del domingo de la XXXII semana del tiempo ordinario.

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Salúdense los unos a los otros con el saludo de paz

La Carta más extensa de san Pablo en el Nuevo Testamento tiene también la despedida más extensa; la leemos el día de hoy.

Podemos quizá preguntarnos qué «valor» tienen todas esas referencias personales a gente que ninguno de nosotros conoce. Aunque suene un tanto «irrespetuosa», esta es una pregunta válida y podemos ofrecer una respuesta.

La Biblia no es algo tan simple como una receta. En cierto sentido es un «manual de vida», y con ese título la difunden muchísimo los cristianos no católicos, pero es más que un manual. No se limita a darnos instrucciones: nos introduce en una experiencia de vida, a quien llega a la casa se le introduce en un tejido de relaciones: «mira, te presento a mi tío Santiago; es hermano de la primera esposa de mi padre; aunque falleció hace años, todos la recuerdan con inmenso afecto…».

Así es la Iglesia! No es una montaña de información y leyes, ni un agregado de ritos y prescripciones: ¡es una familia! La Iglesia es un cuerpo vivo donde cada uno de nosotros tiene su nombre y su historia: Prisca, Aquila; Epéneto, el primero que en la provincia de Asia se hizo cristiano; María, que ha trabajado tanto por ustedes; Andrónico y a Junías, «mis paisanos»; Ampliato, a quien tanto quiero en el Señor; Urbano, colaborador nuestro en el servicio de Cristo; y el querido Estaquio… ¿No es hermosa una Iglesia así?

11 noviembre 2023. Textos bíblicos y mensaje del sábado de la XXXI semana del tiempo ordinario.

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Mi actividad sacerdotal consiste en predicar el Evangelio de Dios

EL texto que leemos en la primer lectura es el único lugar donde Pablo habla de sí mismo como «sacerdote». Ello merece un comentario.

Los primeros cristianos no usaron mucho la palabra «sacerdote» para referirse a aquellos que presidían sus comunidades y también sus celebraciones litúrgicas. Es natural que haya sido así, porque los primero cristianos procedían de distintos contextos culturales y la terminología propia del sacerdocio resultaba equívoca: en el caso del judaísmo, sacerdotes sólo eran algunos de la tribu de Leví, de modo que llamarse sacerdote era devolverse al esquema de la Ley de Moisés o causar confusión en los oyentes. Y en cuanto al mundo pagano, ¿quiénes eran los sacerdotes de aquellos cultos idolátricos y qué hacían? Eran funcionarios del estado, más que otra cosa, y sus oficios se limitaban a la repetición de algunos ritos completamente extraños a las necesidades próximas de los demás ciudadanos. Nada de eso podía tener sentido en el contexto cristiano.

Por eso, en el Nuevo Testamento, sólo encontraremos que se desarrolla el pensamiento de Cristo como Sacerdote en la Carta a los Hebreos, y ello por una razón muy específica: para ayudar a algunos que habían sido sacerdotes de la ley mosaica ha asumir con entereza su nueva realidad de cristianos.

Según esto, hemos de decir que Pablo está aquí obrando con cierta «audacia», pues ciertamente él no ignoraba en qué atmósfera iban a ser recibidas sus palabras, cuando se refería a su «sacerdocio». Sin embargo, no se privó de hacerlo, y así nos dejó un testimonio precioso tanto del talante de sus propias intenciones y afectos, como de la esencia del ministerio del evangelizador.

La evangelización es sacerdotal, porque tiene una ofrenda, que son los corazones convertidos; y tiene quién reciba esa ofrenda, que desde luego es Dios mismo, de quien viene toda dádiva, y sobre todo este don excelso de la conversión. No puede faltar entonces quien presente esa ofrenda, no para gloria suya sino para honra de quien la merece, Dios. Y ese es el papel del verdadero evangelizador.

10 noviembre 2023. Textos bíblicos y mensaje del viernes de la XXXI semana del tiempo ordinario.

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Él hablaba del templo de su cuerpo

La catedral de San Juan de Letrán es la iglesia que sirve de sede al sucesor del apóstol Pedro, es decir, al Papa. Este, pues, es un día para meditar en el misterio y la bendición que significa el templo, y así lo sugieren las lecturas de hoy: el templo renovado de Jerusalén, según la visión de Ezequiel; el templo que forman los creyentes, según la doctrina del apóstol; el templo que es Cristo mismo según nos enseña el Evangelio.

En todas las culturas, los templos son expresión visible de la presencia de la divinidad, y también de la oración o la búsqueda de esa presencia por los hombres. Al templo acudimos con nuestras necesidades, preguntas, dolores, ofrendas o esperanzas, y en él esperamos encontrar luz, guía, consuelo, paz, remedio a nuestras dolencias y respuesta a nuestra indigencia. Ezequiel nos presenta un templo del que brotan la vida y la salvación. Un lugar de gracia. Un manantial de vida que sanea las aguas dañadas y que hace fecundos los árboles, con frutos deliciosos y nutritivos, y con hojas medicinales.

El templo no es una cosa. No tiene valor por sí mismo ni por sus materiales. La actitud de Jesús en el evangelio de hoy sería sacrílega si el templo fuera una cosa. Mas no es así. Su valor le viene no de su hechura sino de su lugar real en la vida de la fe de un pueblo. ndos los árboles, con frutos deliciosos y nutritivos, y con hojas medicinales.

Si el templo no ha de ser reducido a cosa, sí ha de ser, en cambio, lugar de enseñanza, como lo mostró Jesucristo con su mismo ejemplo. Cabe decir que es la palabra la que da su sentido y en cierto modo santifica al templo.

Es el sentido que recoge la práctica católica cuando da el primer lugar en cada iglesia local a la «catedral», es decir, el lugar de la «cátedra», sede propia de la predicación y la enseñanza del obispo. Sin la palabra de los apóstoles y de sus sucesores la catedral sería sólo un edificio bonito, quizá un buen museo.

La palabra no está destinada a los muros o las columnas sino, desde luego, a las personas, es decir, a la comunidad. La palabra de los apóstoles edifica a la comunidad, y es ella, en realidad, el templo que en el que Dios quiere habitar.

Por eso al celebrar hoy al lugar primero de la palabra del primero entre los apóstoles, enviemos desde aquí nuestra oración por el Papa, por su magisterio y su ministerio; y recibimos también aquí la bendición, la plegaria y la palabra que él, como signo de unidad de todos los cristianos, concede a la iglesia universal desde su iglesia particular.

9 noviembre 2023. Textos bíblicos en la fiesta de la Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán.

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El cumplimiento pleno de la ley consiste en amar

«Ama, y haz lo que quieras.
Si callas, callarás con amor.
Si gritas, gritarás con amor.
Si corriges, corregirás con amor.
Si perdonas, perdonarás con amor.
Si está dentro de ti la raíz del amor,
ninguna otra cosa sino el bien
podrá salir de tal raíz.»
(San Agustín 353-430 dC)

8 noviembre 2023. Textos bíblicos y mensaje del miércoles de la XXXI semana del tiempo ordinario.

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Que el amor de ustedes sea sincero

La enseñanza de san Pablo sobre nuestra unidad como cuerpo tiene dos dimensiones: por una parte, estamos «unidos a Cristo»; por otra, «somos miembros los unos de los otros». Estas dos dimensiones son a la vez distintas e inconfundibles, pero también inseparables, aunque está claro que la segunda deriva de la primera.

Fijémonos en eñ segundo aspecto: somos miembros los unos de los otros. Esta convicción y sentimiento profundo es indispensable para la vida de la Iglesia. Mientras no sintamos que cada vez que se pierde algo en un hermano, o se pierde un hermano, algo de nosotros mismos es mutilado, difícilmente comprenderemos qué significan las palabras básicas del Evangelio: gracia, compasión, redención, vida nueva.

Por otra parte, reconocer que soy parte de mi hermano es reconocer que él tiene algún derecho sobre mí, sobre mis dones y posibilidades, sobre mi tiempo y mis bienes, sobre mis oraciones y preocupaciones. O con otras palabras: no me está «invadiendo» ni «agrediendo» si pide alguna de estas cosas de mí, o incluso, si las necesita aunque no sepa cómo pedirlas.

Y reconocer que mi hermano es parte de mí es saber que me interesa lo que le pase, aunque eventualmente él piense que lo estoy «invadiendo» o «agrediendo» simplemente porque me intereso por sus cosas. En tales circunstancias, el ejercicio del amor fraterno entraña ir más allá de su aprobación o desaprobación; supone ir más allá de lo que él alcanza a ver, no como un ejercicio de poder sino como una obra de la misericordia.

7 noviembre 2023. Textos bíblicos y mensaje del martes de la XXXI semana del tiempo ordinario.

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¡Qué inmensa y rica es la sabiduría y la ciencia de Dios! 

Pablo sigue preguntándose por el papel de Israel en el plan salvífico de Dios. Tal como escribe a la comunidad de Roma, existe un «abismo de riqueza, de sabiduría y de ciencia»

San Gregorio de Nisa (siglo IV) escribió con señalada inspiración sobre el conocimiento de Dios y sus planes:

“Si alguien aleja un poco del cuerpo la facultad de conocer, si se libera de la servidumbre de sus impresiones irracionales, y mira su alma desde arriba por medio de una reflexión sincera y pura, ése verá claramente en su misma naturaleza la caridad de Dios para con nosotros, y la voluntad del Creador hacia nosotros. En efecto, por medio de esta reflexión encontrará que existe en el hombre el impulso connatural e innato de un deseo que lo lleva hacia lo bello y lo excelente; y que existe en su naturaleza el amor impasible y feliz de esta «Imagen» inteligible y bienaventurada cuya imitación es el hombre.

Pero si el alma está despreocupada y no se mantiene en guardia contra sus distracciones, una carrera errante, de una a otra de las cosas visibles y efímeras va a seducirla y a encantarla. Con una pasión descabellada y un amargo placer la arrastrará hacia un mal temible, que nace de las voluptuosidades de la vida, y que engendra la muerte para cualquiera que se prenda de ellas.

Ahora bien, la gracia de nuestro Salvador concede, a aquellos que la reciben con un ardiente deseo, un remedio salvífico para sus almas: el conocimiento de la verdad. Por ella, la carrera errante que encantaba al hombre termina; el sentido menospreciable de la carne se apaga; el alma es conducida hacia lo divino y hacia su propia salvación por medio de la luz de la verdad: recibe la revelación del conocimiento.de Dios que siempre debemos aprender a apreciar.”

6 noviembre 2923. Textos bíblicos y mensaje del lunes de la XXXI semana del tiempo ordinario.

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Los fariseos dicen una cosa y hacen otra

La primera lectura y el Evangelio de hoy nos presentan un hecho triste pero real: sucede a veces que nuestros guías pierden el camino. Los que debían acercarnos hacia Dios llevan una vida lejos de Dios. ¿Cómo afrontar esta situación?

Observemos que en estos textos particulares que estamos comentando, Dios, más que encarar a sus pastores, en esta ocasión quiere que nosotros como pueblo suyo sepamos qué debemos hacer cuando los pastores no parecen representar de ningún modo al Dios vivo y santo en quien creemos. Hay otros textos dirigidos a los pastores, pero eso no quita que nosotros como ovejas del rebaño del Señor, debemos saber qué hacer, sin limitarnos a denigrar de quienes nos dirigen, y sin pretender disculpar nuestras faltas en las faltas de los que están delante de nosotros.

El punto central es ese: el pecado de tu pastor no disculpa tu pecado; aun si tu pastor es indigno del Dios a quien dice servir, ello no te exime de ser digno de Dios a quien dices pertenecer.

5 noviembre 2023. Textos bíblicos y mensaje del Domingo XXXI del tiempo ordinario. Ciclo A.

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