Llamó a los que quiso, para que se quedaran con él y para mandarlos a predicar
Saberse elegidos, estar con Jesús y ponerse en camino para compartir la alegría del evangelio, en esto radica la identidad del discípulo misionero de Jesucristo, nuestra identidad cristiana.
Es un movimiento como el de la respiración que inhala, purifica y exhala, o como el de la circulación de la sangre, que se concentra en el corazón, se purifica y regresa hasta las últimas arterias para mantener con vida el cuerpo humano.
Nadie puede alcanzar la dignidad de cristiano si no es llamado, ni serlo si no aprende a estar con Jesús y si no está dispuesto a ponerse en camino, a salir de si mismo recorriendo caminos existenciales y desplazarse para compartir con los demás el amor recibido de Dios y su obra en el mundo.
19 enero 20923. Textos bíblicos y mensaje del viernes de la II semana del tiempo ordinario.
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