Tiempo Ordinario

El Hijo del hombre no tiene en dónde reclinar la cabeza

Jesús acaba de empezar su viaje desde Galilea hacia Jerusalén y plantea inmediatamente el problema de seguirle. Algunos se acercan, se presentan a Jesús y piden seguirle. Nada más entrar en Samaria, son tres las personas que se presentan o que son llamadas. En las respuestas de Jesús emergen las condiciones para poder convertirse en discípulos suyos.

30 septiembre 2026. Textos bíblicos y mensaje del miércoles de la semana XXVI del tiempo ordinario.

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¿Quién es el más grande?

El evangelio de hoy recoge una escena que fue recogida en más de una versión en los textos que los evangelistas han hecho llegar a nosotros: Jesús presenta a un niño como ejemplo de lo que significa disponerse para el Reino, es decir, preparar el terreno para que Dios reine.

Sabemos que los niños del tiempo de Jesús tenían una vida bien diferente de la de los niños de ahora. En aquella época eran despreciados como gente que consume, pone problemas y no aporta mucho ni en conocimientos, ni en fuerza, ni en trabajo. Jesús toma como modelo a esos «rechazados» para decir dos cosas. Primera, que recibir a un despreciado es recibir al mismo Jesús. Por lo mismo, el que busca ser «más» y para eso humilla a los que son «menos» jamás entenderá el Evangelio. En segundo lugar, en dónde está la verdadera grandeza: quien descubre este «secreto» del Evangelio es realmente grande y trae los cambios verdaderamente grandes.

28 septiembre 2026. Textos bíblicos y mensaje del lunes de la XXVI semana del tiempo ordinario.

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Le contestó: ‘Ya voy, señor’, pero no fue

La fe cristiana no es fatalista. Lo discípulos de Jesús no creemos que haya un destino marcado, sino que el futuro es un libro que no está escrito, un libro en el que tenemos el derecho a escribir nuestras propias páginas; incluso cuando hemos errado tenemos el derecho a corregir, a mejorar, a recapacitar. No estamos hechos, nos vamos haciendo poco a poco. Cada decisión que tomamos nos transforma.

La conversión es posible. Si cambia nuestra mente y nuestro corazón, cambia también nuestra vida. No estamos atados a nuestro pasado; ni siquiera las decisiones equivocadas tienen por qué atarnos. El segundo hijo de la parábola que leemos hoy en el evangelio fue uno que había dicho en voz alta: «¡No quiero!» Pero una decisión sabia pudo deshacer lo que dijo una palabra necia. Los grandes pecadores «van delante» de los demás no porque sean pecadores sino porque han acogido de corazón el llamado a la conversión.

Jesús nos pide que pensemos si nuestras palabras y nuestras acciones están alineadas. Es fácil hablar, pronunciar y hacer declaraciones. Es más difícil dedicar tiempo, esforzarnos y estar atentos. Preguntémonos si profesamos nuestra fe sólo los domingos con palabras o si también lo hacemos en el tiempo que dedicamos a trabajar por el reino de Dios durante la semana. Jesús valora más los pequeños actos de amor que muchas buenas palabras.

27 septiembre 20926. Textos bíblicos y mensaje del Domingo de la semana XXVI del tiempo ordinario. Ciclo A

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Ustedes, ¿quién dicen que soy yo?

La pregunta dirigida a los discípulos, los que han estado con el Maestro desde el principio del ministerio y que no han faltado a ningún acto importante de la revelación de Jesús, invita a dar el paso que no ha dado la gente: reconocer la absoluta singularidad de su persona. 

Pedro dice que Jesús es “el Mesías de Dios”. Pedro capta la novedad de Jesús, una novedad que está en sintonía con la larga espera del pueblo de Israel: el  Mesías. El “Cristo” ha llegado y no hay que esperar más, en él está todo. Dios está obrando en medio de nosotros.

Pero a Pedro todavía le falta otra novedad por comprender: que el destino de gloria del Mesías llega por la vía de su sufrimiento, que es por medio de la oscuridad de la Cruz que se vislumbrará la extraordinaria grandeza, la gloria y el poderío de su Maestro.

25 septiembre 2026. Textos bíblicos y mensaje del viernes de la XXV semana del tiempo ordinario.

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Tenía curiosidad de ver a Jesús

Herodes intenta reflexionar y encuadra la identidad de la persona de Jesús planteando tres hipótesis, que son falsas, pero que hacen evidentes las primera rutas que se recorrieron para profundizar el misterio de Cristo.

En primer lugar, Jesús NO ES Juan Bautista. El mismo san Lucas estableció en los primeros capítulos del evangelio un paralelismo que permitió delinear con nitidez lo propio de de Juan y lo propio de Jesús, destacando la diferente identidad y misión de ambos y su punto de encuentro.

En segundo lugar, Jesús NO ES el profeta Elías NI uno de los antiguos profetas. En aquella época se creía que el profeta Elías, quien había sido arrebatado de este mundo al cielo, debía volver antes del Día Final. Esta es la base de la hipótesis citada, según la cual “Elías se había aparecido”.

En tercer lugar, queda la pregunta: «¿Quién es éste?» Herodes no consigue llegar a una conclusión y decide verificar por sí mismo, por eso “buscaba ver” personalmente a Jesús.

Lo de Herodes sólo era curiosidad. Para encontrar al Señor hay que «salir» del laberinto del propio ego. El encuentro con Jesús es personal, directo y sencillo. Herodes no lo entendió, no quería cambiar, estaba atrapado en si mismo.

24 septiembre 2026. Textos bíblicos y mensaje del jueves de la XXV semana del tiempo ordinario.

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Ellos se pusieron en camino

El evangelio pasa del discurso a las obras de Jesús. Allí los discípulos siguen contemplando las acciones salvíficas del Maestro y aprendiendo que en sus obras hay también una enseñanza que aprender.

En toda esta revelación progresiva, quienes habían sido escogidos por Jesús pudieron apreciar quiénes eran los destinatarios de la Buena Nueva del Reino, los contenidos y la finalidad de la misión del Maestro. Y ahora les toca el turno a los apóstoles, porque para eso fueron llamados.

Para Lucas la misión de los discípulos es una extensión de la misión de Jesús.

23 septiembre 2026. textos bíblicos y mensaje del miércoles de la XXV semana del tiempo ordinario.

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Fueron a ver a Jesús su madre y sus parientes

En el evangelio de Lucas la escucha y acogida de María con relación a la Palabra de Dios merece la alabanza de Isabel que exclamó: «¡Dichosa tu que has creído, porque  se cumplirían las cosas que te fueron dichas de parte del Señor!». La actitud fundamental de María es la de escuchar, confiar y vivir totalmente en la Palabra de Dios.

22 septiembre 2026. Textos bíblicos y mensaje del martes de la XXV semana del tiempo ordinario.

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Amigo, yo no te hago ninguna injusticia

El evangelio de hoy pone en escena un pequeño drama que ilustra por qué hay primeros que resultan últimos y últimos que quedan de primeros.

Los «primeros» en este caso son los que fueron contratados en primer lugar; consiguientemente, los «últimos» corresponden a los que llegaron al caer de la tarde. Para todos el poder trabajar fue en sí mismo un regalo, porque todos estaban perdiendo la vida sin dirección ni sentido, pero ese regalo dejó de serlo en la mente de aquellos que lo recibieron primero. Para ellos el regalo se volvió tedio, y la oportunidad, una tarea. Ser los primeros no aumentó en ellos su gratitud sino su capacidad de crítica y de inconformidad. Por eso acabaron de últimos.

A nosotros puede sucedernos lo mismo. En ocasiones sucede que quien ha tenido menos ocasiones de pecar no por ello cuenta en su balance más ocasiones para agradecer. Y pasa también que quien llevó una vida lejana al Señor cuando lo descubre avanza más y mejor por el camino del evangelio que los que siempre estuvieron cercanos a él.

20 septiembre 2026. Textos bíblicos y mensaje del Domingo de la XXV semana del tiempo ordinario. Ciclo A

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Salió un sembrador a sembrar su semilla

Para Jesús, primer sembrador, no hay ningún terreno que no sea apto para recibir el Evangelio. Y el terreno es la vida, o mejor dicho, el corazón de cada hombre y de cada mujer, independientemente de su cultura y su situación. Aunque encuentre corazones duros como piedras o terrenos refractarios a sembradores, Jesús continúa sembrando con la esperanza de que tarde o temprano aquella semilla caiga en alguna rendija y dé fruto.

19 septiembre 2026. Textos bíblicos y mensaje del sábado de la semana XXIV del tiempo ordinario.

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