Todo aquel que no está contra nosotros, está a nuestro favor
Juan quería prohibir a uno que ejerciera de exorcista «como no es de los nuestros, se lo prohibimos». Juan concebía el seguimiento como un privilegio antes que como un servicio, lo pensaba en términos de «exclusividad» antes que en términos de universalidad. Le faltaba la «amplitud de miras» suficiente para superar la estrechez de su experiencia. Le faltaba sobre todo una apertura misionera, una sensibilidad altruista, porque estaba empeñado en defender más que en difundir lo que era y lo que tenía.
Jesús no le reprende, sino que le corrige amablemente usando un argumento de sentido común. Realizar un exorcismo significa poseer la fuerza de Cristo para vencer a Satanás. Quien usa esa fuerza está, necesariamente, en comunión con Cristo. Por consiguiente, no puede ser enemigo suyo.
26 febrero 2025. Textos bíblicos y mensaje del miércoles de la VII semana del tiempo ordinario.
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