Eviten toda clase de avaricia
El buen discípulo es el que «se hace rico de lo que vale ante Dios», y reconoce sus bienes como necesarios para vivir con dignidad pero al mismo tiempo relativos con relación al destino final de la vida; su riqueza está no en atesorar sino en dar, porque hace su corazón semejante al de Dios, con quien está llamado a vivir en comunión eterna.
20 octubre 2025. Textos bíblicos y mensaje del lunes de la XXIX semana del tiempo ordinario.
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