En pleno mes de agosto la Iglesia de Oriente y la de Occidente celebran conjuntamente la fiesta de la asunción de María al cielo. San Teodoro el Estudita (s. VIII), sorprendido frente a esta verdad, se preguntaba: «¿Con qué palabras explicaré tu misterio? A mi mente le cuesta … es un misterio insólito y sublime, que transciende todas nuestras ideas». Y añadía: «La que se convirtió en madre al dar a luz sigue siendo virgen incorrupta, porque era Dios el engendrado. Así, en tu dormición vital, diferenciándote de todos los demás, solo tú con pleno derecho revistes la gloria de la persona completa de alma y cuerpo». Y terminaba diciendo: «Te dormiste, sí, pero no para morir; fuiste asumida, pero no dejas de proteger al género humano».
La fiesta de hoy recuerda al último tramo de aquel viaje que María empezó inmediatamente después del saludo del ángel. Hemos escuchado en el Evangelio según Lucas que «En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea». En aquellos días María corría de Galilea hacia una pequeña ciudad cerca de Jerusalén, para ir a encontrar a su prima Isabel. Hoy la vemos correr hacia la montaña de la Jerusalén celestial para encontrarse, finalmente, con el rostro del Padre y de su Hijo.
15 agosto 2025. Textos bíblicos y mensaje en la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María.