La invitación del evangelio del primer domingo de adviento es a estar en vela. Hay que recordar que en el tiempo de Jesús la noche se dividía en tres vigilias y el centinela o guardia que estaba de guardia, vigilaba, es decir, permanecía despierto, atento ante cualquier eventual peligro.
La vigilancia es una manera de posicionarse frente a la vida. Implica discernir lo que estamos viviendo, de reflexionar con lucidez y detectar aquello que nos quita la paz; se logra entrando en dialogo limpio y honesto consigo mismo y con Dios.
El texto evangélico nos dice con insistencia: «Velen, pues, y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor» invitándonos con ello a estar atentos para que cuando venga el Hijo del Hombre no nos encuentre dormidos.
30 diciembre 2025. Textos y mensaje del Domingo de la I semana de Adviento