El Señor protege a su pueblo, auxilia a los hijos de Israel
La primera lectura de hoy nos presenta una especie de «primera imagen» de cómo veían los israelitas la justicia de Dios en acción. Lo llamamos una «primera» versión porque en los textos mismos de los profetas encontramos otras versiones, no tanto en lo que atañe a los detalles exteriores, como en el modo mismo de justicia que se espera. Y esta evolución es ciertamente interesante.
Por ejemplo, notemos que Joel presenta a Dios juzgando a las naciones y salvando a Israel. Los castigos van para los de fuera, por su crueldad contra el pueblo de Dios, que queda declarado en inocencia. Es un tipo de justicia con estilo de revancha, de venganza incluso: «vengaré sus sangre, no quedarán impunes los que la derramaron…», dice al final del texto de hoy.
Alguiense preguntará el por qué está un modelo tan precario de justicia en la Biblia, si ella es Palabra de Dios. La respuesta no es corta, pero lo esencial es esto: la Palabra de Dios no ha llegado «ya hecha» a la historia humana. De alguna manera, ha recorrido un camino, se ha hecho camino que esclarece nuestra propia andadura.
Dicho de otro modo: la revelación ha sido un proceso, y ese mismo hecho nos enseña cómo se «revela» Dios en cada una de nuestras vidas. Por eso, aunque no podemos despreciar la luz que nos trae cada texto de la Escritura, conviene siempre situar los textos dentro del marco general de una revelación que empieza ya en los patriarcas pero que sólo tiene su culminación en Jesucristo.
14 octubre 2023. Textos bíblicos y mensaje del sábado de la XXVII semana del tiempo ordinario
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