Vengan a mí
Nosotros tenemos que ser la voz de Jesús, su Iglesia debe gritar a las multitudes del mundo la invitación de Jesús a cobijarse bajo su manto. ¿Intento yo decir, con humildad y delicadeza, esas mismas palabras a la gente que conozco? Aquella invitación de Jesús que también nosotros hemos recibido a través de alguien, ¿se la repetimos nosotros a otros que la esperan?
La gente a menudo aparta a quien está cansado y oprimido, tiene miedo de que les traiga problemas. Nosotros debemos ser, con nuestro amor, un alivio para quienes sufren, padecen injusticias o no soportan la vida. Y el reposo no es otro que Jesús mismo: recostarse sobre su pecho y alimentarse de su Palabra.
11 diciembre 2024. Textos bíblicos y mensaje del miércoles de la II semana de adviento.









