Con que digas una sola palabra
El segundo milagro de Jesús también se realiza con un marginado. El centurión romano, en cuanto gentil o pagano, era considerado religiosamente impuro por el hecho de no pertenecer al pueblo de Israel. De él Jesús dirá: «No he encontrado en nadie una fe tan grande».
Las costumbres de la época enseñaban que los judíos no podían conversar con los gentiles ni tocarlos ni mucho menos entrar en sus casas. Por eso es sorprendente que Jesús desde el primer instante manifieste un vivo interés por entrar en la casa del romano: «Voy a curarlo». La intención de Jesús aparece como la respuesta pronta a la noticia de que el criado «sufría mucho». A una persona de la más baja categoría social ¡Jesús le da valor!.
27 junio 2026. Textos bíblicos y mensaje del sábado de la XII semana del tiempo ordinario.
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