No temía a Dios ni respetaba a los hombres
La oración es la primera obra que el discípulo está llamado a llevar a cabo; podríamos decir que es el primer trabajo que debe llevar a cabo porque con la oración se hace realidad la intervención de Dios en la vida y en la historia. Por eso, como pasa con cualquier trabajo, también la oración requiere continuidad y perseverancia.
Sí, la oración no es un trabajo espontáneo, una tarea para hacer de vez en cuando. La continuidad en la oración garantiza la intervención de Dios. Efectivamente, la fuerza más grande del cristiano está precisamente en la oración.
15 noviembre 2025. Textos bíblicos y mensaje del sábado de la XXXII semana del tiempo ordinario.
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