Ecos de la Palabra

Textos bíblicos, comentarios y reflexiones pastorales

Archivo de la etiqueta: XXVII Sábado Tiempo Ordinario

Dichosa la mujer que te llevó en su seno

0

Tiempo Ordinario

Sábado de la XXVII semana

Textos

† Del evangelio según san Lucas (11, 27-28)

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo, gritando, le dijo: “¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!” Pero Jesús le respondió: “Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”. Palabra del Señor.

Fondo Musical: P. Martin Alejandro Arceo Álvarez

Descargar los textos en PDF

Mensaje[1]

Jesús, como vemos a menudo en los Evangelios, está hablando con la gente, enseñándoles el camino que deben seguir para salvarse. Como solía pasar, todos se maravillaban por las palabras que salían de su boca. En otra parte del Evangelio se destaca que Jesús «les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas».

El estupor por aquella predicación hizo que una mujer que estaba en la muchedumbre exclamara: «¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!». Aquella mujer que en medio de la muchedumbre alabó a María quería expresar admiración por Jesús. No obstante, también manifestaba la manera de pensar del mundo, según la cual todo pasa de manera natural.

Es una tentación que se insinúa con gran facilidad también entre nosotros: es fácil creer que todo depende del carácter, de las condiciones sociales, en definitiva, de nuestra naturaleza, de nuestras capacidades, de los medios de los que disponemos. No es así. Y Jesús corrige a aquella mujer.

La verdadera dicha -afirma Jesús- no consiste en dejarse guiar por la espontaneidad, por los instintos o por las inclinaciones naturales o por el carácter de cada uno, sino más bien por la capacidad de escuchar la Palabra de Dios. Por eso le dice a la mujer: «Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica». Y de ese modo manifiesta la verdadera dicha de María, su madre.

Ella, efectivamente, habiendo escuchado la Palabra de Dios que le había comunicado el ángel, pudo participar en el gran designio de amor de Dios sobre el mundo como Madre del Hijo. Paradójicamente, si María no hubiera dado su consentimiento, Dios habría tenido que elegir otro camino para salvar a los hombres. Es el extraordinario -y también terrible- misterio de un amor que acepta el riesgo de la libertad humana.

El amor de Dios se ha ligado al riesgo de las libertades humanas. Además, no hay amor si no hay también libertad tanto al ofrecerlo como al aceptarlo. Quien acepta el amor que Dios ofrece gratuitamente, entra en el designio de salvación de Dios. Por eso debemos redescubrir el primado de escuchar en nuestra vida de creyentes.

La Palabra del Señor no nace de la sabiduría del mundo. Es más bien ella, la que genera una nueva sabiduría, que sana la vida enferma, da la paz y convierte los corazones . Sí, escuchar y vivir la palabra nos convierte en hijos de Dios y hermanos no solo entre nosotros sino de todos los hombres y las mujeres.

[1] V. Paglia – Comunidad de Sant’Egidio, La palabra de Dios cada día, 2018, 379-380.

Dichosa la mujer que te llevó en su seno

0

Tiempo Ordinario

Sábado de la XXVII semana

Textos

† Del evangelio según san Lucas (11, 27-28)

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo, gritando, le dijo: “¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!” Pero Jesús le respondió: “Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”. Palabra del Señor.

Fondo Musical: P. Martin Alejandro Arceo Álvarez

Descargar los textos en PDF

Mensaje[1]

Es posible que en la base de esta perícopa esté, una vez más, el recuerdo de cierto contraste entre la familia de Jesús y los discípulos, miembros de la nueva familia de Jesús. 

Lucas pretende mostrar aquí que la madre de Jesús no pertenecía sólo a su familia natural, sino también a la formada por los discípulos. Por eso es dichosa, por haber sido la primera en escuchar la Palabra, adhiriéndose a ella, haciéndola fructificar al ciento por uno. 

María tenía conocimiento de su dicha «desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones» y perseveró con fidelidad en medio de las pruebas, convirtiéndose en la primera discípula y en el modelo de todo discípulo. 

El texto, típicamente lucano, es completamente «mariano»: de María se puede hablar tanto en el sentido de la mujer del pueblo como en el sentido que le da Jesús. La mujer del pueblo, admiradora de Jesús, se convierte en admiradora de su madre. ¡Y quién no habría querido tener un hijo como Jesús! Dichosa esa madre afortunada. 

Jesús acentúa la dicha de la escucha y, por consiguiente, si bien de una manera implícita, de la ulterior grandeza de su madre, dichosa sobre todo por escuchar la Palabra y acoger el misterio. Ambos motivos de dicha no se excluyen, pero el segundo es imitable: todos pueden alcanzarlo, y no sólo su madre, como ocurre con el primero. (Zevini (12), p. 93-94) 


[1] G. Zevini – P.G. Cabra, Lectio divina para cada día del año.12., 93-94.