Ecos de la Palabra

Textos bíblicos, comentarios y reflexiones pastorales

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Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios

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Tiempo Ordinario

Martes de la XXV semana

Textos

† Del evangelio según san Lucas (8, 19-21)

En aquel tiempo, fueron a ver a Jesús su madre y sus parientes, pero no podían llegar hasta donde él estaba porque había mucha gente. Entonces alguien le fue a decir: “Tu madre y tus hermanos están allá afuera y quieren verte”. Pero él respondió: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”. Palabra del Señor.

Fondo Musical: P. Martin Alejandro Arceo Álvarez

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Mensaje

Hoy nos encontramos con un texto del evangelio de Lucas que hace alusión a la Virgen María. 

Cuando uno lee el evangelio de Lucas lo primero que nota en las primeras páginas es el lugar que tiene María en la infancia de Jesús. En el pasaje que leemos hoy, nos damos cuenta que María también acompaña la misión de Jesús. 

María quiere ver a Jesús, desde que inició su ministerio itinerante ya no vive a su lado; preocupada por él por lo que oye decir, va a buscarlo. El encuentro entre Jesús y María, da ocasión para una bonita lección para sus discípulos.

María y la parentela buscan a Jesús inmediatamente después de la conclusión de su discurso sobre la escucha de la Palabra, en el que ha puntualizado lo que significa escuchar correctamente. 

Al concluir la explicación de la parábola del sembrador, Jesús había dicho: «la semilla que cayó en tierra buena, son los que después de haber oído, conservan la Palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia».

Con la llegada de María, la enseñanza de Jesús sobre la “escucha” llega a su punto final, En Ella se confirma de todo lo que Jesús acaba de enseñar. Daría la impresión de que Jesús quisiera distanciarse de su familia, pero en realidad los está poniendo de modelo de la correcta escucha de la Palabra -la que transforma la vida y lleva a cambiar el comportamiento-; la familia de Jesus la forman «los que oyen la Palabra de Dios y la cumplen».

Recordemos que en el evangelio de Lucas la escucha y acogida de María con relación a la Palabra de Dios merece la alabanza de Isabel que exclamó: «¡Dichosa tu que has creído, porque  se cumplirían las cosas que te fueron dichas de parte del Señor!». La actitud fundamental de María es la de escuchar, confiar y vivir totalmente en la Palabra de Dios.

María está unida estrechamente a Jesús; su relación con él no depende solamente de la maternidad sino de la acogida, llena de fe y de obediencia de la Palabra de Dios. Precisamente porque creyó en la Palabra de Dios fue que llegó a ser la Madre del Hijo santo de Dios. 

María de Nazareth es modelo de todo discípulo porque ella sabe hacer el itinerario espiritual que va del “oír” al “hacer vida” la Palabra de Dios, precisamente lo que Jesús ha dicho a sus discípulos que deben hacer.

Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios

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Martes de la XXV semana

Textos

† Del evangelio según san Lucas (8, 19-21)

En aquel tiempo, fueron a ver a Jesús su madre y sus parientes, pero no podían llegar hasta donde él estaba porque había mucha gente. Entonces alguien le fue a decir: “Tu madre y tus hermanos están allá afuera y quieren verte”. Pero él respondió: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”. Palabra del Señor.

Fondo Musical: P. Martin Alejandro Arceo Álvarez

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Mensaje

Hoy nos encontramos con un texto del evangelio de Lucas que hace alusión a la Virgen María. 

Cuando uno lee el evangelio de Lucas lo primero que nota en las primeras páginas es el lugar que tiene María en la infancia de Jesús. En el pasaje que leemos hoy, nos damos cuenta que María también acompaña la misión de Jesús. 

María quiere ver a Jesús, desde que inició su ministerio itinerante ya no vive a su lado; preocupada por él por lo que oye decir, va a buscarlo. El encuentro entre Jesús y María, da ocasión para una bonita lección para sus discípulos.

María y la parentela buscan a Jesús inmediatamente después de la conclusión de su discurso sobre la escucha de la Palabra, en el que ha puntualizado lo que significa escuchar correctamente. 

Al concluir la explicación de la parábola del sembrador, Jesús había dicho: «la semilla que cayó en tierra buena, son los que después de haber oído, conservan la Palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia».

Con la llegada de María, la enseñanza de Jesús sobre la “escucha” llega a su punto final, En Ella se confirma de todo lo que Jesús acaba de enseñar. Daría la impresión de que Jesús quisiera distanciarse de su familia, pero en realidad los está poniendo de modelo de la correcta escucha de la Palabra -la que transforma la vida y lleva a cambiar el comportamiento-; la familia de Jesus la forman «los que oyen la Palabra de Dios y la cumplen».

Recordemos que en el evangelio de Lucas la escucha y acogida de María con relación a la Palabra de Dios merece la alabanza de Isabel que exclamó: «¡Dichosa tu que has creído, porque  se cumplirían las cosas que te fueron dichas de parte del Señor!». La actitud fundamental de María es la de escuchar, confiar y vivir totalmente en la Palabra de Dios.

María está unida estrechamente a Jesús; su relación con él no depende solamente de la maternidad sino de la acogida, llena de fe y de obediencia de la Palabra de Dios. Precisamente porque creyó en la Palabra de Dios fue que llegó a ser la Madre del Hijo santo de Dios. 

María de Nazareth es modelo de todo discípulo porque ella sabe hacer el itinerario espiritual que va del “oír” al “hacer vida” la Palabra de Dios, precisamente lo que Jesús ha dicho a sus discípulos que deben hacer.

Mi madre y mis hermanos son quienes escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica

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parientes de jesus

Tiempo Ordinario

Martes de la XXV semana

Textos

† Del evangelio según san Lucas (8, 19-21)

En aquel tiempo, fueron a ver a Jesús su madre y sus parientes, pero no podían llegar hasta donde él estaba porque había mucha gente. Entonces alguien le fue a decir: “Tu madre y tus hermanos están allá afuera y quieren verte”. Pero él respondió: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”. Palabra del Señor.

Fondo Musical: P. Martin Alejandro Arceo Álvarez

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Mensaje[1]

El evangelista Lucas coloca este episodio inmediatamente después de la parábola del sembrador y de la lámpara que debe brillar. Y no lo hace por casualidad . Quiere subrayar que es fundamental escuchar la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia y de toda comunidad cristiana.

La familia de Jesús está formada por aquellos que lo escuchan e intentan poner en práctica su palabra. Podríamos decir que es una familia alternativa, no porque se oponga a los vínculos de sangre, sino porque pone como base de todos los vínculos el que tenemos con Jesús, que hace más firmes y fuertes todos los demás vínculos.

Lucas explica que los familiares de Jesús, tal vez para apartarlo de la vida que había emprendido que provocaba no pocos inconvenientes a todos sus parientes, deciden intentar disuadirle de sus intenciones o, al menos, frenar su actividad. Cuando llegan al lugar donde se encontraba Jesús, ven que está rodeado de tanta gente que no pueden acercarse hasta él.

Jesús, tras ser advertido de la presencia de sus parientes, responde que su verdadera familia está formada por aquellos que están dentro, a su alrededor, para escucharlo. Aquel que está «fuera», aunque sea pariente camal, no forma parte de su familia. El Evangelio, de hecho, crea una nueva familia que no está hecha de lazos naturales, sino por los lazos más firmes que son fruto de la acción del Espíritu.

Para ser partícipes de esta familia se requiere escuchar el Evangelio y comprometerse a ponerlo en práctica. María, la madre de Jesús, es el ejemplo para todos. Ella fue la primera que creyó en la Palabra de Dios que el ángel le había comunicado, como recuerda Lucas: «Hágase en mí según tu palabra». No hay aquí desprecio alguno por los lazos familiares. Al contrario, la presencia de María demuestra que la fe -la fe que ella tenía por su hijo- enriquece los lazos carnales, incluidos, evidentemente, los familiares.

Isabel, conociendo la fe de María, pronuncia sobre ella la primera bienaventuranza el Evangelio: «Dichosa tú que has creído porque se cumplirían las promesas del Señor». María es la primera de los creyentes y también la madre de la Iglesia, como la llamó Pablo VI durante los trabajos del Concilio Vaticano II.

Esta página evangélica nos recuerda la dimensión familiar de la salvación. Sí, el Señor no salva individualmente a las personas, sino reuniéndolas en una única familia, la de los discípulos que escuchan su Palabra. (Paglia, p. 358-359)

 

[1] V. Paglia – Comunidad de Sant’Egidio, La palabra de Dios cada día, 2018, 358-359.