Ecos de la Palabra

Textos bíblicos, comentarios y reflexiones pastorales

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Entren por la puerta estrecha

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Tiempo Ordinario

Martes de la XII semana

Textos 

† Del evangelio según san Mateo (7, 6. 12-14)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No den a los perros las cosas santas ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes y los despedacen.

Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas. Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y amplio el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por él. Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran!” Palabra del Señor.

Fondo Musical: P. Martin Alejandro Arceo Álvarez

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Mensaje

El texto del evangelio que leemos hoy nos coloca frente a la primera parte de la conclusión del Sermón de la Montaña. El primer versículo trata sobre la prudencia que debe caracterizar a un discípulo de Jesús. Puesto que las comunidades eran perseguidas, era necesario ser cautos en lo que se decía fuera de ellas, porque todo se convertía en motivo de ataque. Ése es el sentido del “No den a los perros las cosas santas ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes y los despedacen

Para los judíos el “perro” y “cerdo” eran animales impuros y utilizaban estas crueles expresiones para referirse a las personas que no pertenecían al pueblo de Dios. Para el mundo cristiano, parecen designar a una persona no-convertida.

Pues bien, hay acontecimientos, misterios, eventos que son propios de la comunidad y que no entiende una persona que no pertenece a ella. Confiar las cosas santas a quienes no les dan ningún significado porque no se han convertido o porque no tienen fe es exponerlas a su banalización, a que se burlen de ellas o a que las manipulen sacrílegamente. El discípulo tiene un cierto sentido de lo sagrado y se acerca a lo Santo con respeto y reverencia.

Enseguida el evangelio nos presenta la “regla de oro”: “Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas.”._ Se trata del principio de la reciprocidad: que cada uno busque el interés del otro como si fuese el propio interés.

Este principio sintetiza toda la enseñanza del Sermón de la Montaña sobre la justicia del Reino: Jesús le da un espíritu nuevo a la antigua doctrina. El Antiguo Testamento se hace realidad en la Palabra y en la praxis de Jesús y de la comunidad de sus seguidores.

El Sermón de la Montaña no solamente da enseñanzas. A final también da criterios de discernimiento para que evaluemos si hemos entrado realmente en su espíritu y su acción. Hoy nos detenemos en un primer criterio de discernimiento para cuando la opción por el Reino supone renuncias dolorosas. El objetivo de las enseñanzas del Sermón de la Montaña es “entrar en el Reino” y lo correcto es entrar por “la entrada estrecha”.

En todo el Sermón de la montaña Jesús describe el camino que conduce a la vida, a la vida eterna y que se logra con la entrada en el Reino de Dios.  Ahora deja claro que este camino no es largo y cómodo, sino fatigante y estrecho; es necesario afrontarlo con dificultad; este camino no lo toma la mayor parte de la gente, “pocos son los que lo encuentran.”

Para un discípulo de Jesús el comportamiento de la masa no es criterio de acción. Un discípulo siempre camina “contracorriente” orientado por los valores del Reino encarnados en el testimonio de Jesús; Él nos dio su amor sin esperar nada a cambio. Esa es la verdadera puerta estrecha que lleva a la salvación.

Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes.

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Martes de la XII semana

Textos

† Del evangelio según san Mateo (7, 6. 12-14)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No den a los perros las cosas santas ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes y los despedacen.

Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas. Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y amplio el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por él. Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran!” Palabra del Señor.

Fondo Musical: P. Martin Alejandro Arceo Álvarez

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Mensaje[1]

Jesús nos pide que no banalicemos el Evangelio, que no rebajemos sus esperanzas de cambio, que lo tengamos muy en cuenta para nuestra vida y para la vida de los demás. Por eso, utilizando una imagen muy fuerte, dice que no hay que echar a perder lo que es santo dándolo a los perros o a los puercos.

Realmente el Evangelio contiene un tesoro que no podemos desperdiciar. Lo despreciaríamos si no tuviéramos en cuenta a aquellos que deben recibirlo. Evidentemente no se trata de reservar el Evangelio solo para algunos, y excluir a otros. El Evangelio es para todos. Pero debe ser predicado con sabiduría para que pueda llegar al corazón de quien lo escucha. Por eso hay que cuidar todos los detalles de la predicación evangélica, porque es un tesoro para la salvación.

El evangelista reproduce otro dicho de Jesús: «Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes». Esa es la manera de aplicar toda la ley y los profetas. Es la denominada «regla de oro», presente en casi todas las grandes religiones. Contiene aquella sabiduría que proviene de las alturas y que ha sido puesta en el corazón de todo hombre. Mateo la formula en afirmativo para destacar que no es suficiente abstenerse del mal, sino que es necesario hacer el bien.

Si leemos la «regla de oro» inscribiéndola en la vida de Jesús, adquiere el sabor único de aquel amor por los demás que no tiene límites. Jesús nos dio su amor sin esperar nada a cambio. Podríamos decir que esa es la verdadera puerta estrecha que lleva a la salvación. Jesús advierte que muchos entran por la puerta grande del amor por ellos mismos. La puerta estrecha del amor por los demás abre el camino del amor mutuo. Podríamos decir que es estrecha porque nos acerca unos a otros en el amor.

[1] V. Paglia – Comunidad de Sant’Egidio, La palabra de Dios cada día, 2018, 347-348.

Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes

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puerta estrecha 3Tiempo Ordinario

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† Del evangelio según san Mateo (7, 6. 12-14)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No den a los perros las cosas santas ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes y los despedacen.

Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas. Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y amplio el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por él. Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran!” Palabra del Señor.

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Mensaje

El texto del evangelio que leemos hoy nos coloca frente a la primera parte de la conclusión del Sermón de la Montaña. El primer versículo trata sobre la prudencia que debe caracterizar a un discípulo de Jesús. Puesto que las comunidades eran perseguidas, era necesario ser cautos en lo que se decía fuera de ellas, porque todo se convertía en motivo de ataque. Ése es el sentido del “No den a los perros las cosas santas ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes y los despedacen

Para los judíos el “perro” y “cerdo” eran animales impuros y utilizaban estas crueles expresiones para referirse a las personas que no pertenecían al pueblo de Dios. Para el mundo cristiano, parecen designar a una persona no-convertida.

Pues bien, hay acontecimientos, misterios, eventos que son propios de la comunidad y que no entiende una persona que no pertenece a ella. Confiar las cosas santas a quienes no les dan ningún significado porque no se han convertido o porque no tienen fe es exponerlas a su banalización, a que se burlen de ellas o a que las manipulen sacrílegamente. El discípulo tiene un cierto sentido de lo sagrado y se acerca a lo Santo con respeto y reverencia.

Enseguida el evangelio nos presenta la “regla de oro”: “Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas.”._ Se trata del principio de la reciprocidad: que cada uno busque el interés del otro como si fuese el propio interés.

Este principio sintetiza toda la enseñanza del Sermón de la Montaña sobre la justicia del Reino: Jesús le da un espíritu nuevo a la antigua doctrina. El Antiguo Testamento se hace realidad en la Palabra y en la praxis de Jesús y de la comunidad de sus seguidores.

El Sermón de la Montaña no solamente da enseñanzas. A final también da criterios de discernimiento para que evaluemos si hemos entrado realmente en su espíritu y su acción. Hoy nos detenemos en un primer criterio de discernimiento para cuando la opción por el Reino supone renuncias dolorosas. El objetivo de las enseñanzas del Sermón de la Montaña es “entrar en el Reino” y lo correcto es entrar por “la entrada estrecha”.

En todo el Sermón de la montaña Jesús describe el camino que conduce a la vida, a la vida eterna y que se logra con la entrada en el Reino de Dios.  Ahora deja claro que este camino no es largo y cómodo, sino fatigante y estrecho; es necesario afrontarlo con dificultad; este camino no lo toma la mayor parte de la gente, “pocos son los que lo encuentran.”

Para un discípulo de Jesús el comportamiento de la masa no es criterio de acción. Un discípulo siempre camina “contracorriente” orientado por los valores del Reino encarnados en el testimonio de Jesús; Él nos dio su amor sin esperar nada a cambio. Esa es la verdadera puerta estrecha que lleva a la salvación.