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Digo estas cosas para que mi gozo llegue a su plenitud en ellos

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orante 5Miércoles de la VII semana de pascua

Textos

† Del evangelio según san Juan (17, 11-19)

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros.

Cuando estaba con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me diste; yo velaba por ellos y ninguno de ellos se perdió, excepto el que tenía que perderse, para que se cumpliera la Escritura.

Pero ahora voy a ti, y mientras estoy aún en el mundo, digo estas cosas para que mi gozo llegue a su plenitud en ellos.

Yo les he entregado tu palabra y el mundo los odia, porque no son del mundo, como yo tampoco soy del mundo.

No te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad.

Así como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo.

Yo me santifico a mí mismo por ellos, para que también ellos sean santificados en la verdad”. Palabra del Señor.

Fondo Musical: P. Martin Alejandro Arceo Álvarez

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Mensaje

El evangelio de este día nos permite acercarnos a Jesús orante y entrar en la intimidad de su oración.

Jesús ora en voz alta, quiere que también lo escuchen sus discípulos, les da permiso para que conozcan su corazón orante, para que compartan su intensa relación con el Padre y para que sepan qué es lo quiere de ellos. Jesús ora en voz alta, para que su oración se prolongue en nuestra propia oración.

La oración de Jesús en el pasaje que contemplamos es una verdadera escuela de oración; es conocida como “oración sacerdotal”, también podríamos llamarla “oración del Hijo amado” por la íntima relación amorosa entre el Padre y el Hijo que nos revela, expresada en la obediencia de Jesús; o también, “oración del Buen Pastor”, por el cuidado amoroso de Jesús por los suyos, de todas las generaciones, que se prolonga en la intercesión por ellos que quedan en el mundo.

En este pasaje la oración de Jesús se desarrolla en tres círculos concéntricos, que son círculos relacionales: primero se centra en la persona y la misión de Jesús con relación al Padre; luego, en la relación de Jesús con los once discípulos y finalmente en la relación de Jesús con los discípulos que engrosarán la comunidad en los tiempos futuros, entrando en la familia del Padre.

Observemos los tres movimientos de la oración de Jesús:

Jesús ora por su propia glorificación, de manera que pueda llevar a cumplimiento la obra que inició con sus discípulos.

Jesús ora por la comunidad que ha formado y que en ese momento comparten con él la intimidad de la última cena. Hace memoria de la tarea realizada hasta ese momento y el hecho de haber sido acogido por sus discípulos. Le pide al Padre que proteja en su nombre a los discípulos y que los santifique en la verdad.

Jesús ora por el futuro de la evangelización, por todos los que creerán como respuesta a la predicación apostólica y finalmente por las futuras comunidades cuya plenitud será su comunión de vida con el Padre.

Santifícalos en la verdad

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oracion de jesus

Miércoles de la VII semana de pascua

Textos

† Del evangelio según san Juan (17, 11-19)

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros.

Cuando estaba con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me diste; yo velaba por ellos y ninguno de ellos se perdió, excepto el que tenía que perderse, para que se cumpliera la Escritura.

Pero ahora voy a ti, y mientras estoy aún en el mundo, digo estas cosas para que mi gozo llegue a su plenitud en ellos.

Yo les he entregado tu palabra y el mundo los odia, porque no son del mundo, como yo tampoco soy del mundo.

No te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad.

Así como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo.

Yo me santifico a mí mismo por ellos, para que también ellos sean santificados en la verdad”. Palabra del Señor.

Fondo Musical: P. Martin Alejandro Arceo Álvarez

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Mensaje[1]

El fragmento incluye la segunda parte de la «oración sacerdotal» de intercesión que Jesús, como Hijo, dirige al Padre. Tiene como objeto la custodia de la comunidad de los discípulos, que permanecen en el mundo.

El texto se divide en dos partes: al comienzo se desarrolla el tema del contraste entre los discípulos y el mundo; a continuación se habla de la santificación de éstos en la verdad. Si, por una parte, emerge la oposición entre los creyentes y el mundo, por otra se manifiesta con vigor el amor del Padre en Jesús, que ora para que los suyos sean custodiados en la fe.

En el primer fragmento pasa revista Jesús a varios temas de manera sucesiva: la unidad de los suyos, su custodia a excepción «del que tenía que perderse», la preservación del maligno y del odio del mundo.

En el segundo fragmento, Jesús, después de haber pedido al Padre que defienda a los suyos del maligno y después de haber subrayado en negativo su no pertenencia al mundo pide en positivo la santificación de los discípulos: «santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad.».

Le ruega así al Padre, al que ha llamado «santo», que haga también santos en la verdad a los que le pertenecen. Los discípulos tienen la tarea de prolongar en el mundo la misma misión de Jesús. Ahora bien, éstos, expuestos al poder del maligno, necesitan, para cumplir su misión, no sólo la protección del Padre, sino también la obra santificadora de Jesús.

 

[1] G. Zevini – P.G. Cabra – M. Montes, Lectio divina para cada día del año., IV, 426-427.