Ecos de la Palabra

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Yo les he comunicado las palabras que tú me diste

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orante 4Martes VII de Pascua

Textos

† Del evangelio según san Juan (17, 1-11)

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo también te glorifique, y por el poder que le diste sobre toda la humanidad, dé la vida eterna a cuantos le has confiado. La vida eterna consiste en que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.

Ya te he glorificado sobre la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste. Ahora, Padre, glorifícame en ti con la gloria que tenía, antes de que el mundo existiera.

He manifestado tu nombre a los hombres que tú tomaste del mundo y me diste. Eran tuyos y tú me los diste. Ellos han cumplido tu palabra y ahora conocen que todo lo que me has dado viene de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste; ellos las han recibido y ahora reconocen que yo salí de ti y creen que tú me has enviado.

Te pido por ellos; no te pido por el mundo, sino por éstos, que tú me diste, porque son tuyos.

Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío. Yo he sido glorificado en ellos. Ya no estaré más en el mundo, pues voy a ti; pero ellos se quedan en el mundo”. Palabra del Señor.

Fondo Musical: P. Martin Alejandro Arceo Álvarez

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Mensaje

Comenzamos a leer la oración sacerdotal de Jesús, parte culminante del discurso de despedida.

Con sus discursos de despedida Jesús fue preparando poco a poco a sus discípulos para que entendieran y para que afrontaran la separación. Su muerte y su resurrección marcaban un giro profundo en la manera de vivir las relaciones con él; el discipulado ya no es estar junto con él sino vivir en él, como bien lo enfatiza en su discurso: «Yo en ustedes y ustedes en mi».

Todo lo que Jesús le ha enseñado a sus discípulos en el ámbito de la última cena y luego a lo largo del trayecto hacia el Huerto de los Olivos, ha sido una expresión de su amor, de su real interés por la vida pascual de sus discípulos.

Jesús ha expresado su más profundo deseo: quiere que, superando la tristeza y la turbación interior, vivan el gozo de la pascua que nada en el mundo les podrá quitar. Jesús quiere que sigan por el camino recto, por las rutas de la historia, y lleguen hacia la meta que es la perfecta unión con Dios Padre y con él, en el vínculo de amor del Espíritu Santo

La «oración sacerdotal», hace de puente entre el discurso de la cena y su agonía en las sombras del Huerto, es una oración tan extensa cuanto intensa, cargada de profundas emociones. Es una oración en la que no sólo se abren los brazos sino el corazón y en la que la mirada abarca no sólo a los discípulos ahí presentes sino que atraviesa todos los siglos de la historia, abrazando a todos que escuchan y viven su Palabra en cualquier lugar y en cualquier tiempo.

Contemplemos el rostro de Jesús en esa noche. El texto no nos lo describe, pero tenemos elementos para reconstruir su actitud en este pasaje.

Te pido por ellos

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orante

Martes de la VII semana de Pascua

Textos

† Del evangelio según san Juan (17, 1-11)

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo también te glorifique, y por el poder que le diste sobre toda la humanidad, dé la vida eterna a cuantos le has confiado. La vida eterna consiste en que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.

Ya te he glorificado sobre la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste. Ahora, Padre, glorifícame en ti con la gloria que tenía, antes de que el mundo existiera.

He manifestado tu nombre a los hombres que tú tomaste del mundo y me diste. Eran tuyos y tú me los diste. Ellos han cumplido tu palabra y ahora conocen que todo lo que me has dado viene de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste; ellos las han recibido y ahora reconocen que yo salí de ti y creen que tú me has enviado.

Te pido por ellos; no te pido por el mundo, sino por éstos, que tú me diste, porque son tuyos.

Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío. Yo he sido glorificado en ellos. Ya no estaré más en el mundo, pues voy a ti; pero ellos se quedan en el mundo”. Palabra del Señor.

Fondo Musical: P. Martin Alejandro Arceo Álvarez

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Mensaje[1]

La primera parte de la llamada «oración sacerdotal» está compuesta por dos fragmentos unidos entre sí por el tema de la entrega de todos los hombres a Jesús por parte del Padre. El primer fragmento se centra en la petición de la gloria por parte del Hijo. Estamos en el momento más solemne del coloquio entre Jesús y los discípulos. Jesús es consciente de que su misión está llegando a su término, y, con el gesto típico del orante -levantar los ojos al cielo, es decir, al lugar simbólico de la morada de Dios-, da comienzo a su oración.

Lo primero que pide es que su misión llegue a su culminación definitiva con su propia glorificación. Pero esa glorificación la pide sólo para glorificar al Padre. Jesús ha recibido todo el poder del Padre, que ha puesto todas las cosas en sus manos, hasta el poder de dar la vida eterna a los que el Padre le ha confiado. Y la vida eterna consiste en esto: en conocer al único Dios verdadero y a aquel que ha sido enviado por él a los hombres, el Hijo.

Como es natural, no se trata de la vida eterna entendida como contemplación de Dios, sino de la vida que se adquiere a través de la fe. Ésta es participación en la vida íntima del Padre y del Hijo.

De este modo, al término de su misión de revelador, profesa Jesús que ha glorificado al Padre en la tierra, cumpliendo en su totalidad la misión que le había confiado el Padre. Jesús no quiere la gloria como recompensa, sino sólo llegar a la plenitud de la revelación con su libre aceptación de la muerte en la cruz. A continuación, piensa Jesús en sus discípulos, a quienes ha manifestado el designio del Padre. Éstos han respondido con la fe y así glorificarán al Hijo acogiendo la Palabra y practicándola en el amor.

 

[1] G. Zevini – P.G. Cabra – M. Montes, Lectio divina para cada día del año., IV, 419-420.