Ecos de la Palabra

Textos bíblicos, comentarios y reflexiones pastorales

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La Corona de Adviento IV

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Dios cumplirá su promesa en María

Al encender la cuarta vela de la corona de adviento, contemplamos a María.

La fe de María se caracteriza por su adhesión a la promesa de Dios. Ella forma parte de los pobres de Yahvé, el pueblo sencillo que creía y esperaba en la fidelidad de Dios; su fe le hacía comprender el misterio de Dios oculto en el niño que se formaba en su seno. Y así, nos da la gran lección: sólo el que cree puede experimentar cómo el don de Dios puede formarse y encarnarse en su propia existencia.

La fe de María se manifiesta en el gesto generoso de acudir en ayuda de Isabel, esto le permitió además contemplar la obra de Dios en otras personas. También de esto aprendemos una gran lección: apreciar lo que Dios hace en la historia de los demás.

Encendamos la cuarta vela de nuestra corona con júbilo, la luz se hace más intensa, el Señor viene a nosotros en la humildad de un Niño que podemos acoger con gozo y generosidad.

Rito para encender la segunda vela de la corona de Adviento. Celebración familiar

 

La Corona de Adviento III

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Vivir en gozosa esperanza

La tercera semana de adviento transcurre bajo el signo de la alegría. Resuenan las palabras del profeta: «regocíjate de júbilo» y las de san Pablo: «estén siempre alegres en el  Señor, se los repito, estén alegres».

La alegría propia de este tiempo brota del corazón, de la experiencia de la fe. Dios que viene a nuestro encuentro está cerca, su advenimiento se hace cada vez más firme. La Encarnación es una realidad y la Palabra de Dios se oculta en la carne, en la tierra, en la historia, en nuestras vidas.

En la tercera semana de la espera, este domingo se identificaba con la expresión Gaudete (alégrense). La vela que se enciende es color de rosa, para significar que una alegría más visible, porque lo que esperamos está cerca; tan cerca como los primero rayos que se afirman cuando es más densa la oscuridad.

Rito para encender la tercera vela de la corona de Adviento. Celebración familiar

La Corona de Adviento I

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corona de advientoLa corona de adviento, más que un adorno, es un recurso simbólico oportuno para la celebración del Adviento en nuestra comunidad de fe, comenzando por la familia.

Veamos lo que dice un libro litúrgico[1] al respecto:

«La “Corona de Adviento” o “Corona de las luces de Adviento” es un signo que expresa la alegría del tiempo de preparación a la Navidad. Por medio de la bendición de la corona se subraya su significado religioso.

La Luz indica el camino, aleja el miedo y favorece la comunión. La luz es un símbolo de Jesucristo, luz del mundo. El encender, semana tras semana, los cuatro cirios de la corona muestra la ascensión gradual hacia la plenitud de la Navidad. El color verde de la corona significa la vida y la esperanza.

La corona de Adviento es, pues, un símbolo de la esperanza de que la luz y la vida triunfarán sobre las tinieblas y la muerte. Porque el Hijo de Dios se ha hecho hombre por nosotros, y con su muerte nos ha dado la verdadera vida.

La primera semana

La invitación es a la Vigilancia.

Encendemos la primera vela, como aquél que enciende su lámpara para salir, en la noche, al encuentro del amigo que ya viene. En la primera semana de Adviento queremos levantarnos para esperar preparados al Señor, para recibirlo con alegría. Reconocemos que muchas sombras nos envuelven, muchos halagos nos adormecen. Queremos estar despiertos y vigilantes, porque el Señor nos trae la luz más clara, La Paz más profunda y la alegría más verdadera. [2]

Rito para encender la primera vela de la Corona de Adviento

(Se sugiere hacerla en familia después de haber asistido a la misa dominical a la que se lleva a bendecir la Corona)

 

 

[1] Bendicional, Nos. 1235-1237.

[2] Cf. Delfín Poso Marcelino, Corona de Adviento en familia y celebraciones para vivir la Navidad, p. 67-68