Ecos de la Palabra

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¿Quieres ver mejor?

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curación ciego de nacimiento

Viernes de la primera semana de Adviento

Textos

Del libro del profeta Isaías (29, 17-24)

Esto dice el Señor: “¿Acaso no está el Líbano a punto de convertirse en un vergel y el vergel en un bosque? Aquel día los sordos oirán las palabras de un libro; los ojos de los ciegos verán sin tinieblas ni oscuridad; los oprimidos volverán a alegrarse en el Señor y los pobres se gozarán en el Santo de Israel; porque ya no habrá opresores y los altaneros habrán sido exterminados. Serán aniquilados los que traman iniquidades, los que con sus palabras echan la culpa a los demás, los que tratan de enredar a los jueces y sin razón alguna hunden al justo” Esto dice a la casa de Jacob el Señor que rescató a Abraham: “Ya no se avergonzará Jacob, ya no se demudará su rostro, porque al ver mis acciones en medio de los suyos, santificará mi nombre, santificará al Santo de Jacob y temerá al Dios de Israel. Los extraviados de espíritu entrarán en razón y los inconformes aceptarán la enseñanza”. Palabra de Dios.

 

+ Del evangelio según san Mateo (9, 27-31)

Cuando Jesús salía de Cafarnaúm, lo siguieron dos ciegos, que gritaban: “¡Hijo de David, compadécete de nosotros!” Al entrar Jesús en la casa, se le acercaron los ciegos y Jesús les preguntó: “¿Creen que puedo hacerlo?” Ellos le contestaron: “Sí, Señor”.

Entonces les tocó los ojos, diciendo: “Que se haga en ustedes conforme a su fe”. Y se les abrieron los ojos.

Jesús les advirtió severamente: “Que nadie lo sepa”. Pero ellos, al salir, divulgaron su fama por toda la región. Palabra del Señor.

Voz: Marco Antonio Fernández Reyes
Fondo Musical: P. Martín Alejandro Arceo Álvarez

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Mensaje[1]

La locución «aquel día» nos pone en perspectiva de una gran transformación, obra de Dios, que toca la vida de quienes sufren haciéndoles pasar de las tinieblas a la luz, curándoles de situaciones de sordera y de ceguera profunda y liberándoles de la marginación e incomprensión consiguientes. La transformación que Dios actúa lo toca todo: en la naturaleza, las enfermedades físicas y el ámbito moral y religioso, para que  impere la justicia.

La salvación provoca ante todo el gozo de los «humildes». El término, cargado de valor teológico, no sólo sociológico, designa a los que en el momento de la angustia confían en el Señor y perseveran en la espera de la salvación que viene de él. Con el gozo de los necesitados y humildes y con la desaparición de los violentos, cínicos e impostores, la obra del Señor llega a su culmen.

En la comprensión religiosa de los judíos, una de las obras del Mesías consiste en dar visita a los ciegos, como signo de la salvación definitiva, anunciada por los profetas. La narración de Mateo acerca de la curación de dos ciegos pone de relieve el tema de la autoridad de Jesús y la fe del discípulo. La fe de quien busca la curación en Jesús se expresa sobre todo con el seguimiento y se convierte en súplica insistente, confiada.

Los dos ciegos deben entrar en casa y acercarse a Jesús, como para sugerir que sólo se logra la luz de la fe si se entra en la comunidad creyente y si nos acercamos a él para entrar en comunión con su persona escuchando su Palabra. En esta casa aparece una especie de examen sobre la fe, entendida como confianza en el poder salvador de Jesús.

¿Quieres ver mejor? Cuando no se encuentra sentido a la vida y todo se vuelve oscuro y desproporcionado, la fe da a la existencia una luz distinta, le da claridad para  interpretarla en el designio de Dios, que siempre es en favor de la humanidad. Acerquémonos a Jesús y la comunidad de fe que integran sus discípulos; la luz de la fe renovará nuestra mirada.

 

[1] G. Zevini – P.G. Cabra, Lectio divina para cada día del año. Vol. 1, 77-78.