Ecos de la Palabra

Textos bíblicos, comentarios y reflexiones pastorales

El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas

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Tiempo Ordinario

Miércoles de la XVII semana

Textos

 † Del evangelio según san Mateo (13, 44-46)

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo.

El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra”. Palabra del Señor.

Fondo Musical: P. Martin Alejandro Arceo Álvarez

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Mensaje

Hoy, en el evangelio encontramos dos parábolas que nos sitúan ante el valor del Reino.

La parábola del tesoro escondido y de la perla preciosa, pueden situarse muy bien en el contexto de la invitación de Jesús a dejarlo todo y seguirle.

Es una propuesta bastante fuerte dentro de la opción cristiana, pero vale la pena, pues, de fondo, el dejarlo todo es adquirir un estado de libertad necesario para el discípulo que desea trabajar en el seguimiento constante de Jesús.

También es una invitación para que quien ha optado por Jesús, sea consecuente con la elección realizada, y viva su desprendimiento con alegría, ya que el tomar el camino del Señor trae consigo la adquisición de una gran riqueza que no es negociable y que tampoco se desvaloriza.

Con el Reino de los cielos sucede lo mismo que en la parábola: una vez que ha sido descubierto en todo su valor, hay que hacerlo propio, y ningún precio es demasiado alto para pensar en su adquisición.

Tenemos la idea, un tanto equivocada, de que el Evangelio impone renunciar al gozo; en realidad es lo contrario, colma la vida, pues encontrar a Dios es como encontrar un tesoro, que se vuelve lo más importante y llena de alegría.

Pidámosle al Señor que podamos seguirlo viendo a Él como el más preciado tesoro de nuestras vidas, y que al pensar en esta riqueza que poseemos, no por compra sino como don, ella nos remita a una acción de gracias constante por el don maravilloso de tener alto valor para beneficio de nuestro corazón.

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