Ecos de la Palabra

Textos bíblicos, comentarios y reflexiones pastorales

Cuando te inviten a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal

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Tiempo Ordinario

Sábado de la XXX semana

Textos

† Del evangelio según san Lucas (14, 1. 7-14)

Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo.

Mirando cómo los convidados escogían los primeros lugares, les dijo esta parábola: “Cuando te inviten a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal, no sea que haya algún otro invitado más importante que tú, y el que los invitó a los dos venga a decirte: ‘Déjale el lugar a éste’, y tengas que ir a ocupar, lleno de vergüenza, el último asiento. Por el contrario, cuando te inviten, ocupa el último lugar, para que, cuando venga el que te invitó, te diga: ‘Amigo, acércate a la cabecera’. Entonces te verás honrado en presencia de todos los convidados. Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido”.

Luego dijo al que lo había invitado: “Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque puede ser que ellos te inviten a su vez, y con eso quedarías recompensado. Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos; y así serás dichoso, porque ellos no tienen con qué pagarte; pero ya se te pagará, cuando resuciten los justos”. Palabra del Señor.

Fondo Musical: P. Martin Alejandro Arceo Álvarez

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Mensaje[1]

El Evangelio nos presenta a Jesús que, tras ser invitado a comer en casa de un jefe de los fariseos, observa que los invitados se apresuran a elegir los primeros puestos. Elegir los primeros puestos es ponerse a uno mismo delante de todo; es querer supeditarlo todo a las propias comodidades; es querer ser servido en lugar de servir; ser ensalzado en lugar de mostrarse disponible; ser amado antes de amar, o bien ponerse al final para no amar, para no servir. Elegir el primer puesto, en definitiva, significa anteponerse a cualquier otra cosa. Se comprende que no es cuestión de sillas, sino más bien del estilo de vida y del corazón.

Jesús estigmatiza este comportamiento, que no ayuda en nada, sino que más bien perjudica, porque nos convierte en competidores y enemigos, condenándonos a una vida llena de envidias y abusos. No es cuestión de urbanidad o de buenos modales. Jesús va más allá; quiere comprender la concepción que cada uno tiene de sí mismo. Su lección es clara: aquel que se cree justo y piensa que puede tener la cabeza alta hasta el punto de merecer el primer puesto, por delante de los demás, oirá que le dicen: «¡Deja el sitio a este!», y deberá irse atrás avergonzado. Así pues, haremos bien en avergonzamos de nuestra soberbia y de la indulgencia que tenemos hacia nosotros mismos, ya antes de elegir puesto. Haremos bien en avergonzamos ante Dios por nuestro pecado, sin que ello comporte depresión, pues «solo Dios es bueno». 

La santa liturgia nos sugiere esta actitud cuando al inicio nos hace invocar tres veces: «Señor, ten piedad». Y el Señor se pone al lado de cada uno de nosotros y nos exhorta: «Amigo, sube más arriba»; «Amigo, ven, escucha mi palabra, come mi pan y bebe mi cáliz». ¡Sí! Quien se humilla y pide perdón, quien inclina su cabeza delante del Señor, será ensalzado. El Señor no soporta a los soberbios y no tolera a los egoístas. Él es el «Padre de los humildes». 

El humilde entiende, sabe amar, ser hermano, rezar, tener humanidad, mover las montañas más altas y colmar los abismos más profundos. Se delinean así los rasgos de nuestra vocación cristiana: ser un pueblo de humildes y pobres. El humilde hace realidad la otra parábola evangélica: «Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos … no sea que ellos te inviten … y tengas ya tu recompensa … Llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; y serás dichoso, porque no te pueden corresponder» (Lc 14, 12-14). 


[1] V. Paglia – Comunidad de Sant’Egidio, La palabra de Dios cada día, 2019, 294-295.

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