Ecos de la Palabra

Textos bíblicos, comentarios y reflexiones pastorales

Jesús tocó con la mano al enfermo, lo curó y le dijo que se fuera

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Tiempo Ordinario

Viernes de la XXX semana

Textos

† Del evangelio según san Lucas (14, 1-6)

Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Había allí, frente a él, un enfermo de hidropesía, y Jesús, dirigiéndose a los escribas y fariseos, les preguntó: “¿Está permitido curar en sábado o no?” Ellos se quedaron callados.

Entonces Jesús tocó con la mano al enfermo, lo curó y le dijo que se fuera. Y dirigiéndose a ellos les preguntó: “Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su burro o su buey, ¿no lo saca enseguida, aunque sea sábado?» Y ellos no supieron qué contestarle. Palabra del Señor.

Fondo Musical: P. Martin Alejandro Arceo Álvarez

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Mensaje[1]

Lucas inserta, en el marco de un banquete, el relato de un milagro realizado por Jesús y explicita la circunstancia cronológica del sábado. A continuación, refiere algunas enseñanzas de Jesús relativas a la elección de los primeros puestos. Éstas son las dos páginas evangélicas que nos propone la liturgia de la Palabra para hoy y para mañana. 

Es la sexta vez, según el testimonio de Lucas, que Jesús acepta una invitación a comer, y eso revela un rasgo simpático de Jesús, siempre atento a los otros y deseoso de la compañía de los demás. Es un modo con el que el evangelista pretende subrayar la humanidad de Jesús, captada en una de sus expresiones más delicadas. 

Esta vez, es Jesús quien provoca a los maestros de la Ley y a los fariseos sobre la licitud o no de curar en sábado. Al querer proceder a la curación de un hidrópico, Jesús desea despejar el campo de toda objeción previa. Jesús hace frente a sus adversarios y los derrota: no en el análisis de los artículos de la ley, sobre cuya base hubieran podido responder con un «no» seco, sino en el campo de la observancia práctica de la ley, entendida sobre todo en su espíritu originario. Y a este respecto sus adversarios, sin saber qué responder, permanecen mudos. 

Un silencio, a buen seguro, embarazoso, pero tal vez también indicio de un deseo de revancha: por eso lo repite Lucas dos veces. Pero Jesús supera también con elegancia esta situación y lanza un segundo ataque, provocándoles así: «Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su burro o su buey, ¿no lo saca enseguida, aunque sea sábado?». De este modo, Jesús, redimensionando el valor del sábado como sábado, ratifica su invitación- mandato a la caridad y a la benevolencia con el prójimo. Derriba así las superestructuras que amenazan la libertad del hombre e invita a todos y cada uno de ellos a encontrar la verdadera libertad en la caridad. 


[1] G. Zevini – P.G. Cabra, Lectio divina para cada día del año.12., 233-234.

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