Ecos de la Palabra

Textos bíblicos, comentarios y reflexiones pastorales

Envió a sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores

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Tiempo Ordinario

Domingo de la XXVII semana

Ciclo A

Textos

† Del evangelio según san Mateo (21, 33-43)

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo esta parábola: “Había una vez un propietario que plantó un viñedo, lo rodeó con una cerca, cavó un lagar en él, construyó una torre para el vigilante y luego lo alquiló a unos viñadores y se fue de viaje.

Llegado el tiempo de la vendimia, envió a sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores; pero éstos se apoderaron de los criados, golpearon a uno, mataron a otro y a otro más lo apedrearon.

Envió de nuevo a otros criados, en mayor número que los primeros, y los trataron del mismo modo. Por último, les mandó a su propio hijo, pensando: ‘A mi hijo lo respetarán’.

Pero cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros: ‘Este es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia’.

Le echaron mano, lo sacaron del viñedo y lo mataron.

Ahora, díganme: cuando vuelva el dueño del viñedo, ¿qué hará con esos viñadores?” Ellos le respondieron: “Dará muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo a otros viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo”.

Entonces Jesús les dijo: “¿No han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra del Señor y es un prodigio admirable? Por esta razón les digo que les será quitado a ustedes el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos”. Palabra del Señor. 

Fondo Musical: P. Martin Alejandro Arceo Álvarez

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Mensaje[1]

Con la finalidad de comprender mejor lo leído, hagamos tres consideraciones:

Primera. Recordar que en la vida del pueblo de Israel se utilizaba en el lenguaje religioso la imagen de la viña para referirse al pueblo; esto, por la importancia que tenía el vino, la uva y la vid. Así, por ejemplo, Israel es una vid que Yahvé transplantó de Egipto a Canaán y que extiende sus sarmientos en todas direcciones (Sal 80,9-12); es una viña plantada y cuidada por el mismo Yahvé (Is 5,1-4). Es posible que la parábola de los viñadores homicidas que presenta Mateo tenga detrás un canto popular que registra Isaías 5. Quienes escuchaban la parábola inmediatamente identificaban la viña con el pueblo de Israel. 

Segunda. En segundo lugar, hay que tomar en cuenta que Mateo se refiere a una doble responsabilidad: por una parte, la de quienes cuidan la viña; por otra, la de los miembros de la comunidad (vv. 41 y 43 respectivamente). Los labradores, que en el texto representan a los dirigentes judíos, se han adueñuado de los frutos y pretenden quedarse con la viña; por eso matan al heredero. El afán de apoderamiento de los dirigentes está suficientemente claro. 

Tercera. Vale la pena identificar algunos de los aspectos originales de Mateo al presentar esta parábola. Mateo remarca que la viña se dará a otros que entreguen los frutos a tiempo (v. 41). De este modo deja claro que no es suficiente con producir frutos, hay que hacerlo en el momento oportuno. Además, enfatiza la culpabilidad de los cuidadores de la viña, al señalar que lo vieron, se confabularon entre ellos. No hubo confusión ni error; hubo culpabilidad. Aquellos viñadores mataron al hijo de dueño no sólo sabiendo quién era sino con la clara finalidad de apoderarse de lo que le correspondía como heredero y sacándolo de la viña.  Mateo es el único que presenta a los viñadores respondiendo lo que el dueño de la viña hará con aquellos labradores: «Dará muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo a otros viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo» (v.41).

En continuidad con la enseñanza de la parábola de los dos hijos que leímos el domingo pasado, la parábola de los viñadores homicidas remarca dos cosas:

UnoLos dirigentes no son dueños de la comunidad. El problema fundamental que aborda el evangelio es precisamente el apoderamiento de la viña y de sus frutos por parte de los labradores. Con mucha seguridad quiere remarcar que nadie es dueño de la comunidad, que el pueblo es de Dios. Cuando quien debería ser servidor y responsable de una comunidad se siente su dueño y Señor es capaz de todo, hasta de apropiarse de lo que hacen los demás, incluso de atentar contra Dios. La comunidad no es algo para beneficio personal. Más aún, la incapacidad e indisposición de un dirigente para hacer la voluntad de Dios hace que no se merezca esa responsabilidad. No es posible decir que se sirve a nombre de Dios y contradecirlo en el comportamiento con la gente que le ha sido confiada. 

DosLa producción de frutos es la condición indispensable para ser la verdadera viña del Señor Ante el riesgo de una religiosidad de apariencias el evangelio termina con una fuerte invitación a la autenticidad e insiste en que si no damos frutos no somos la comunidad del Señor. Pero estos frutos no sólo deben ser buenos sino también deben ser producidos y entregados a tiempo. De este modo, a la producción de obras buenas se le agrega la oportunidad, en el tiempo adecuado. En el lenguaje bíblico dar fruto a tiempo tiene relación también con ofrecer el tipo de frutos que se están necesitando; la oportunidad se refiere al tiempo y a la realidad.


[1] T. Tapia Bahena, Del encuentro con Jesucristo a la misión. Itinerarios de encuentro con la Palabra a través de la Lectio Divina. Ciclo A., 237-239.

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