Ecos de la Palabra

Textos bíblicos, comentarios y reflexiones pastorales

La parábola significa esto: la semilla es la palabra de Dios

0

Tiempo Ordinario

Sábado de la XXIV semana

Textos

† Del evangelio según san Lucas (8, 4-15)

En aquel tiempo, mucha gente se había reunido alrededor de Jesús, y al ir pasando por los pueblos, otros más se le unían.

Entonces les dijo esta parábola: “Salió un sembrador a sembrar su semilla. Al ir sembrando, unos granos cayeron en el camino, la gente los pisó y los pájaros se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, y al brotar, se secaron por falta de humedad.

Otros cayeron entre espinos, y al crecer éstos, los ahogaron. Los demás cayeron en tierra buena, crecieron y produjeron el ciento por uno”. Dicho esto, exclamó: “El que tenga oídos para oír, que oiga”.

Entonces le preguntaron los discípulos: “¿Qué significa esta parábola?” Y él les respondió: “A ustedes se les ha concedido conocer claramente los secretos del Reino de Dios; en cambio, a los demás, sólo en parábolas para que viendo no vean y oyendo no entiendan.

La parábola significa esto: la semilla es la palabra de Dios; Lo que cayó en el camino representa a los que escuchan la palabra, pero luego viene el diablo y se la lleva de sus corazones, para que no crean ni se salven. Lo que cayó en terreno pedregoso representa a los que, al escuchar la palabra, la reciben con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba, fallan. Lo que cayó entre espinos representa a los que escuchan la palabra, pero con los afanes, riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no dan fruto.

Lo que cayó en tierra buena representa a los que escuchan la palabra, la conservan en un corazón bueno y bien dispuesto, y dan fruto por su constancia”. Palabra del Señor.

Fondo Musical: P. Martin Alejandro Arceo Álvarez

Descargar los textos en PDF

Mensaje[1]

Las parábolas necesitan que alguien las explique porque hace falta el «espíritu» de Jesús para ir a lo más profundo y unir aquellas palabras con la vida. La primera observación que destaca en esta parábola, no obstante, no hace referencia al oyente sino al sembrador. Este se presenta extraordinariamente generoso al tirar la semilla ( que es la Palabra de Dios): el sembrador, la tira por todas partes, incluso en el camino, entre las piedras, esperando que pueda encontrar un trozo de tierra donde arraigar y crecer. 

Para Jesús, primer sembrador, no hay ningún terreno que no sea apto para recibir el Evangelio. Y el terreno es la vida, o mejor dicho, el corazón de cada hombre y de cada mujer, independientemente de su cultura y su situación. Aunque encuentre corazones duros como piedras o terrenos refractarios a sembradores, Jesús continúa sembrando con la esperanza de que tarde o temprano aquella semilla caiga en alguna rendija y dé fruto. 

A pesar de todo, la parábola no quiere clasificar a los hombres en varios terrenos, de manera que unos serían terreno bueno y otros terreno malo. Eso puede suceder, sin duda, pero depende de las decisiones que tome cada uno. Nadie es bueno o malo por naturaleza. Cada hombre ha recibido la libertad como un don. Es la decisión que a menudo tomamos nosotros de ser en algunas ocasiones terreno bueno, en otras ocasiones terreno menos bueno y en otras, refractarios a escuchar. 

Si miramos nuestra vida vemos que a veces nuestro corazón es como un terreno pedregoso, otras veces está lleno de abrojos, otras dejamos que nuestros quehaceres nos desborden y otras veces somos terreno bueno. El Señor, con esta parábola, nos invita a abrir nuestro corazón para acoger la Palabra de Dios y cuidarlo con perseverancia. 

Él continuará saliendo de buena mañana para sembrar el Evangelio en nuestro corazón, como sucede, por ejemplo, con quien escucha cada día las Escrituras y nos pedirá a cada uno de nosotros que, junto a Él, seamos sembradores de la semilla buena del Evangelio para que sea sembrado hasta los extremos de la tierra y lleve por todas partes frutos de paz y de amor.


[1] V. Paglia – Comunidad de Sant’Egidio, La palabra de Dios cada día, 2018, 354-355.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: