Ecos de la Palabra

Textos bíblicos, comentarios y reflexiones pastorales

El que cumple la voluntad de mi Padre, es mi hermano, mi hermana y mi madre

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familai de jesis Tiempo Ordinario

Martes de la XVI semana

Textos

† Del evangelio según san Mateo (12, 46-50)

En aquel tiempo, Jesús estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus parientes se acercaron y trataban de hablar con él. Alguien le dijo entonces a Jesús: “Oye, ahí fuera están tu madre y tus hermanos, y quieren hablar contigo”.

Pero él respondió al que se lo decía: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Y señalando con la mano a sus discípulos, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumple la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”. Palabra del Señor.

Fondo Musical: P. Martin Alejandro Arceo Álvarez

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Mensaje

El evangelio de hoy, nos permite dar un paso en la comprensión de lo que es la comunidad cristiana.

«Jesús estaba hablando a la muchedumbre …» cuando, de repente, llegaron sus familiares, «su madre y sus parientes», y se quedaron esperando fuera.

Cuando Jesús se enteró de la solicitud de su familia, responde: «Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumple la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.

Sabemos que en aquel tiempo, en la manera de hablar a los parientes cercanos también se les llamaba “hermanos” (ver Levítico 10,4), por esa razón no habría que buscar aquí motivos para poner en discusión si la Virgen María tuvo más hijos.

Lo cierto es que, según el texto, la mención de la palabra «hermanos» da la ocasión para que Jesús se pronuncie sobre cuál es su verdadera familia. Para ello hace una distinción entre la familia natural y la familia espiritual que nace del discipulado, donde se generan vínculos más estrechos y fuertes que los de la familia natural.

Siguiendo el texto, Jesús no sale al encuentro de su parentela sino que al señalar dentro de la casa en la que se encuentra, cuál es su verdadera familia, más bien los invita a entrar a formar parte de ella.

El parentesco biológico con Jesús es insuficiente, puesto que tener parte con Jesús hay que reconocer su verdadera identidad y no aprisionarlo en los conceptos o prejuicios que se tengan por él por la simple convivencia en la infancia. En otras palabras, se requiere el aprendizaje del evangelio.

La familia de Jesús es la comunidad de los «pequeños» que mediante la escucha de la Palabra y la conversión a ella, va creciendo llevada por la mano del Maestro y conducida hacia la plenitud de toda familia en la relación con Dios que es comunidad de amor.

La comunidad de Jesús personifica a todas las personas que optan de corazón por Él y eligen vivir según los criterios de su evangelio, encarnando las bienaventuranzas y todas sus enseñanzas, haciendo presente de esta forma su obra salvadora en sus vidas.

El núcleo del pasaje lo hallamos en la frase: «el que cumple la voluntad de mi Padre, que está en los cielos». Mateo menciona expresamente el término «Padre» y no simplemente “Dios”, ya que la captación de la voluntad de Dios está intrínsecamente relacionada con esta revelación de la paternidad divina de la cual Jesús hace derivar todo el evangelio. Es la comunión con este Padre la que permite hablar con certeza de una “verdadera familia”.

La vida de esta nueva familia encuentra su sentido en el misterio del Reino que se realiza en la historia.

 

 

 

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