Ecos de la Palabra

Textos bíblicos, comentarios y reflexiones pastorales

Una viuda pobre echó dos moneditas de muy poco valor

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oboloTiempo Ordinario

Sábado de la IX semana

Textos

† Del evangelio según san Marcos (12, 38-44)

En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la multitud y le decía: “¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplios ropajes y recibir reverencias en las calles; buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; se echan sobre los bienes de las viudas haciendo ostentación de largos rezos.

Estos recibirán un castigo muy riguroso”.

En una ocasión Jesús estaba sentado frente a las alcancías del templo, mirando cómo la gente echaba allí sus monedas. Muchos ricos daban en abundancia. En esto, se acercó una viuda pobre y echó dos moneditas de muy poco valor. Llamando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo: “Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos. Porque los demás han echado de lo que les sobraba; pero ésta, en su pobreza ha echado todo lo que tenía para vivir” . Palabra del Señor.

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Mensaje[1]

Acaba de finalizar el discurso en el que traza un retrato despiadado de los escribas y de su religiosidad que no les impide «devorar la hacienda de las viudas». Ahora, rodeado por sus discípulos, todavía está en el templo, seguramente sentado en las escaleras que iban del patio de las mujeres al de los israelitas. Desde allí podía ver lo que pasaba frente a la sala del tesoro.

Entonces ve acercarse a una viuda. Nadie se percata de ella ni del pequeño gesto que lleva a cabo. Aún hoy sigue pasando lo mismo con las mujeres viudas pobres: nadie les presta atención. Y menos atención merecen aún aquellas pocas monedas que echa furtivamente en el arca del tesoro.

En un mundo en el que el mercado parece dictar la ley, ¿qué podía valer aquel gesto? Se podría decir lo mismo de las limosnas. ¿Qué resuelve la limosna? Algunos piensan que incluso es nociva. Estamos realmente alejados del Evangelio.

Jesús, que mira en lo profundo, ve a aquella pobre viuda que echa unas monedas y la propone como ejemplo para todos, destacando su grandeza de corazón y su generosidad: «ha echado de lo que necesitaba», no se ha quedado nada para ella.

Para Jesús, aquella mujer pobre e indefensa es un modelo de vida para los discípulos de todos los tiempos. Por eso nadie es tan pobre como para no poder ayudar a otro que es más pobre. Lo que importa es el corazón. Y si Dios toca el corazón, este sabe hacer milagros.

 

[1] V. Paglia – Comunidad de Sant’Egidio, La palabra de Dios cada día, 2018, 240-241.

Un pensamiento en “Una viuda pobre echó dos moneditas de muy poco valor

  1. Hilda Chavez

    Yo tengo mucha fe y el escuchar el evangelio me guía diariamente en mi vida cristiana.
    Muchas gracias por compartir diariamente la palabra de Dios.

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