Ecos de la Palabra

Textos bíblicos, comentarios y reflexiones pastorales

No crean que he venido a abolir la ley

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leyCuaresma

Miércoles de la III semana

Textos

† Del evangelio según san Mateo (5, 17-19)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley.

Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos”. Palabra del Señor.

Fondo Musical: P. Martin Alejandro Arceo Álvarez

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Mensaje

La historia que narra el amor de Dios por su pueblo encuentra su culminación en Jesús. Por ello Jesús se convierte, para la comunidad cristiana, en la clave para la interpretación de todas las páginas de la Escritura.

El Evangelio de hoy nos lleva una vez más al “sermón de la montaña” para centrar la atención de nuestro corazón en Jesús, plenitud de la Ley y los Profetas, el verdadero Maestro que nos hace entrar en el corazón de Dios Padre.

Jesús comienza con un planteamiento fundamental: “No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud”.

La ley de Dios, entregada al pueblo por mediación de Moisés expresa la voluntad de Dios que quiere que hagamos el bien y evitemos el mal, que busquemos lo que promueve la vida e evitemos lo que provoca muerte. Los profetas promovieron el cumplimiento de la ley y denunciaron las transgresiones que se hacían a ella; pero conociendo la incapacidad del corazón humano para seguir los caminos de Dios, pregonaron la promesa de Dios de darnos un corazón nuevo.

Al decir que viene a “dar cumplimiento” a la Ley, Jesús acepta y reconoce el valor de la ley; pero colocándose en la visión de futuro de los profetas la conduce a su plena realización en el corazón del hombre: haciendo pasar el cumplimiento de la exterioridad a la interioridad, al corazón. No es lo mismo hacer el bien y evitar el mal porque se ama que hacerlo por obligación.

Cuando se cumple la ley de Dios por obligación o compromiso, podemos quedarnos en las formas, en la apariencia y contentarnos con no hacer el mal, atendiendo los mínimos de la justicia; en cambio cuando se cumple la ley de Dios desde el corazón, a la justicia vinculamos la caridad que nos proyecta al amor más grande que es el de dar la vida, al estilo de Jesús.

Con Jesús, no hay pues una abolición de la Ley sino una vivencia más perfecta de ella; por eso Jesús insiste en que debemos cumplir hasta la más pequeña letra de la ley; quien ama, no descuida los detalles.

Creciendo en la escucha y la vivencia de la Palabra, haciéndola vida por amor y no por obligación y atendiendo a los detalles del amor, caminamos hacia la Pascua; este itinerario cuaresmal nos introduce en el corazón del Padre.

 

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