Ecos de la Palabra

Textos bíblicos, comentarios y reflexiones pastorales

Le llevaron a Jesús un ciego y le pedían que lo tocara

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ciego 2 

Tiempo Ordinario

Miércoles de la VI semana

Textos

+ Del evangelio según san Marcos (8, 22-26)

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida y enseguida le llevaron a Jesús un ciego y le pedían que lo tocara. Tomándolo de la mano, Jesús lo sacó del pueblo, le puso saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó: “¿Ves algo?” El ciego, empezando a ver, le dijo: “Veo a la gente, como si fueran árboles que caminan”.

Jesús le volvió a imponer las manos en los ojos y el hombre comenzó a ver perfectamente bien: estaba curado y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a su casa, diciéndole: “Vete a tu casa, y si pasas por el pueblo, no se lo digas a nadie”. Palabra del Señor.

 

Fondo Musical: P. Martin Alejandro Arceo Álvarez

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Mensaje[1]

Este fragmento refiere el milagro de la curación del ciego de Betsaida, propio de la tradición de Marcos. El pasaje se presenta rico en rasgos particulares de su estilo y de su concepción cristológica. Aparece como conclusión de toda la composición de la «sección de los panes», composición que no es difícil distribuir en dos dípticos y encuentra un paralelo en la curación del sordomudo del primer díptico.

El segundo díptico empieza con la descripción de la segunda multiplicación de los panes, alude a la travesía del lago para llegar a Dalmanuta, donde está ambientada la discusión con los fariseos sobre la señal del cielo, y desde aquí describe la salida en barca con los discípulos: éstos son los interlocutores de la discusión sobre los panes de la nueva levadura. Y, por último, se refiere la curación del ciego en Betsaida. Ésta, siempre en el marco de un remachado secreto mesiánico, prepara la magna revelación cristológica en la escena de la transfiguración.

No resulta difícil ver la curación de un ciego por parte del Hijo del hombre como una discreta alusión a la necesidad de ser reintegrados en nuestras propias capacidades cognoscitivas para poder comprender y estar preparados para «ver» la gloria del Hijo de Dios en Jesús

[1] G. Zevini – P.G. Cabra – M. Montes, Lectio divina para cada día del año. 5., 257-258.

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