Ecos de la Palabra

Textos bíblicos, comentarios y reflexiones pastorales

¿Cuántos panes tienen?

0
multiplicación de panesTiempo Ordinario

Sábado de la V semana

Textos

+ Del evangelio según san Marcos (8, 1-10)

En aquellos días, vio Jesús que lo seguía mucha gente y no tenían qué comer. Entonces llamó a sus discípulos y les dijo: “Me da lástima esta gente: ya llevan tres días conmigo y no tienen qué comer. Si los mando a sus casas en ayunas, se van a desmayar en el camino. Además, algunos han venido de lejos”. Sus discípulos le respondieron: “¿Y dónde se puede conseguir pan, aquí en despoblado, para que coma esta gente?” El les preguntó: “¿Cuántos panes tienen?” Ellos le contestaron: “Siete”.
Jesús mandó a la gente que se sentara en el suelo; tomó los siete panes, pronunció la acción de gracias, los partió y se los fue dando a sus discípulos, para que los distribuyeran. Y ellos los fueron distribuyendo entre la gente.
Tenían, además, unos cuantos pescados. Jesús los bendijo también y mandó que los distribuyeran. La gente comió hasta quedar satisfecha, y todavía se recogieron siete canastos de sobras. Eran unos cuatro mil. Jesús los despidió y luego se embarcó con sus discípulos y llegó a la región de Dalmanuta. Palabra del Señor.

Fondo Musical: P. Martin Alejandro Arceo Álvarez

Descargar los textos en PDF

Mensaje [1]

 

La segunda multiplicación de los panes realizada por Jesús en favor de la muchedumbre hambrienta está ambientada en la misma localidad del episodio precedente: en la Decápolis, territorio pagano. Ésta es la segunda multiplicación, porque ya hubo una antes (Mc 6,30-44), que se desarrolló, sin duda, al otro lado del lago; por tanto en tierra de Israel.

Ambos relatos son muy semejantes entre sí, si prescindimos de cierta diferencia de cifras respecto a los panes multiplicados, a los cestos con los trozos sobrantes y a las personas que comieron, sobre lo que ahora no vale la pena detenernos, aunque puedan constituir detalles significativos.

Lo que importa, por encima de todo, es que Jesús se preocupa -de manera sucesiva- tanto de su pueblo como de los extranjeros, prepara un banquete mesiánico tanto para Israel como para los gentiles. En este sentido, la diferencia más significativa entre los dos relatos es que en el primero son los mismos discípulos los que toman la iniciativa, los que se preocupan del hambre de la gente que les sigue, aunque después no sepan cómo saciarla y piensen simplemente en despedir a la muchedumbre para que se vaya a sus casas.

En el presente relato, en cambio, que precisamente está relacionado con los no judíos, todo tiene su nacimiento en la compasión de Jesús. Mientras se trate de próximos, de gente cercana, son los discípulos, somos nosotros mismos quienes nos preocupamos de ellos, de sentir compasión. Pero cuando se trata de gente lejana, de pecadores, se requiere una compasión más grande, y sólo Jesús es capaz de revelar la misericordia del Padre.

 

[1] G. Zevini – P.G. Cabra, Lectio divina para cada día del año. 9., 248-249.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: