Ecos de la Palabra

Textos bíblicos, comentarios y reflexiones pastorales

Este es el cordero de Dios

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cordero de dios

Navidad

3 de enero

Textos

+ Del santo Evangelio según san Juan (1, 29-34)

En aquel tiempo, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacía él, y exclamó: “Este es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo he dicho: ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’.

Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel”.

Entonces Juan dio este testimonio: “Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo’. Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios”. Palabra del Señor.

Fondo Musical: P. Martín Alejandro Arceo Álvarez

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Mensaje[1]

La escena está caracterizada por el encuentro del Bautista con Jesús. La atención del fragmento se vuelca sobre el contenido de la solemne proclamación del Testigo, en un contexto de revelación mesiánica. Es el hombre de Dios que “ve” por primera vez a Jesús. Este “viene” del Padre y camina desconocido entre la multitud, a la que le une su condición humana, y el Bautista exclama: «He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo».

El símbolo del cordero nos refiere a otros textos bíblicos: el cordero pascual (cf. Ex 12,1-28; 29,38-46), el Siervo doliente (cf. Is 42,1-4; 52,13-53,12). Jesús es el Cordero-Siervo obediente al Padre, el que cancela las culpas de los hombres y les comunica la vida nueva con sus sufrimientos y su muerte en la cruz.

El testimonio del Bautista se refiere, además, al modo en que ha visto al Espíritu Santo bajar sobre el Mesías. Es el Testigo mismo el que ve al Espíritu sobre Jesús «bajar del cielo como una paloma».

La imagen de la paloma, en el ambiente judaico-antiguo, indicaba a Israel: el Espíritu que baja en forma de paloma es anuncio de la generación del nuevo Israel de Dios, que comienza con Jesús~ constituye el fruto maduro de la venida del Espíritu. Esta es la época de la purificación y del verdadero conocimiento de Dios a través del Espíritu.

El Espíritu baja sobre Jesús y “permanece” en él de un modo pleno y estable. El es la nueva morada de Dios, el templo del Espíritu, fuente perenne de salvación para todos. Es durante la teofanía del bautismo de Jesús cuando el Bautista reconoce al Mesías. Ahora puede testimoniar que Jesús es el Hijo de Dios, el que «bautiza con el Espíritu Santo», esto es, da el Espíritu a todo discípulo y lo llena de este don, prometido para la era de la salvación.

 

[1] G. Zevini – P.G. Cabra, Lectio divina para cada día del año. 2., 134-135.

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