Ecos de la Palabra

Textos bíblicos, comentarios y reflexiones pastorales

Herodes va a buscar al niño para matarlo

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Huida a Egipto

Octava de Navidad 

28 de diciembre

Los Santos Inocentes

Textos

+ Del evangelio según san Mateo (2, 13-18)

Después de que los magos partieron de Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”. José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su madre y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes.

Así se cumplió lo que dijo el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo. Cuando Herodes se dio cuenta de que los magos lo habían engañado, se puso furioso y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, conforme a la fecha que los magos le habían indicado. Así se cumplieron las palabras del profeta Jeremías: En Ramá se ha escuchado un grito, se oyen llantos y lamentos: es Raquel que llora por sus hijos y no quiere que la consuelen, porque ya están muertos. Palabra del Señor.

Voz: Marco Antonio Fernández Reyes
Fondo Musical: P. Martín Alejandro Arceo Álvarez

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Mensaje[1]

Tanto la Iglesia de Oriente como la de Occidente honran a los santos inocentes, asesinados por Herodes para eliminar a Jesús. «¡Todavía no hablan y ya confiesan a Cristo! Todavía no son capaces de afrontar la lucha … y sin embargo ya llevan triunfantes la palma del martirio», canta un antiguo Padre de la Iglesia.

La crueldad de Herodes resulta estremecedora. El miedo a perder el poder, incluso ante un niño, le empuja a una crueldad inaudita. Verdaderamente Herodes parece personificar la fuerza violenta del mal. En su corazón está la furia homicida que desencadena dolor, llanto, gritos y lamentos. Herodes quiere salvar su poder a toda costa, incluso perpetrando una masacre terrible. La fuerza del mal es contrastada por José, privado de cualquier tipo de poder, fuerte sólo de la fe. Él, una vez más, escucha al ángel y obedece a su palabra: «Toma consigo al niño y a su madre» y huye a Egipto.

Esta página evangélica no presenta sólo un hecho del pasado; también en nuestros días y en muchos lugares de la tierra, continúan produciéndose matanzas de pequeños y de indefensos. Sí, millones de niños son asesinados por el hambre y la enfermedad; muchos son objeto de violencia, de atracos y de explotación. Y cuántos niños en estos tiempos encuentran la muerte mientras huyen de la guerra y los conflictos, en medio de la cruel indiferencia de quien no consigue conmoverse ni siquiera por estos pequeños a los que podemos considerar «nuevos mártires inocentes».

La crueldad hacia los niños es una terrible plaga que sigue golpeando transversalmente al mundo entero. Es necesario que crezca la indignación contra esta crueldad. Y es urgente que crezca el número de cristianos y de hombres de buena voluntad que hoy, como entonces José, tomen consigo a los pequeños y a los débiles para salvarles de la fuerza homicida del mal.

 

[1] V. Paglia – Comunidad de Sant’Egidio, La palabra de Dios cada día, 2018, 41.

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