Ecos de la Palabra

Textos bíblicos, comentarios y reflexiones pastorales

Todos comieron hasta saciarse

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Adviento

Miércoles de la I semana

Textos

+ Del evangelio según san Mateo (15, 29-37)

En aquel tiempo, llegó Jesús a la orilla del mar de Galilea, subió al monte y se sentó.

Acudió a él mucha gente, que llevaba consigo tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros enfermos. Los tendieron a sus pies y él los curó. La gente se llenó de admiración, al ver que los lisiados estaban curados, que los ciegos veían, que los mudos hablaban y los tullidos caminaban; por lo que glorificaron al Dios de Israel.

Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: “Me da lástima esta gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque pueden desmayarse en el camino”.

Los discípulos le preguntaron: “¿Dónde vamos a conseguir, en este lugar despoblado, panes suficientes para saciar a tal muchedumbre?” Jesús les preguntó: “¿Cuántos panes tienen?” Ellos contestaron: “Siete, y unos cuantos pescados”.

Después de ordenar a la gente que se sentara en el suelo, Jesús tomó los siete panes y los pescados, y habiendo dado gracias aDios, los partió y los fue entregando a los discípulos, y los discípulos a la gente. Todos comieron hasta saciarse, y llenaron sietecanastos con los pedazos que habían sobrado. Palabra del Señor.

Voz: Marco Antonio Reyes Fernández
Fondo Musical: P. Martín Alejandro Arceo Álvarez

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Mensaje[1]

Habiendo regresado a Galilea, Jesús sube nuevamente al monte. Probablemente se trataba de una elevación en la parte nororiental del lago que la gente alcanza fácilmente llevando consigo a los enfermos para que Jesús los cure.

Aquel lugar alto, que permite entrever la intimidad única entre el Hijo y el Padre, se transforma en una especie de santuario donde llevar a los enfermos, a los pobres y los cojos para ser acogidos y curados. En efecto, Jesús los curaba y a todos les dirigía su palabra.

La decisión de aquella gente que seguía estando con Jesús a pesar de las incomodidades contrasta con nuestra pereza y nuestra distracción ante la Palabra de Dios. Aquella multitud había pasado días enteros escuchando a Jesús. Al final es Jesús quien se conmueve y decide, después de haber alimentado sus corazones con el pan de la Palabra, alimentarles también con el pan material, como subrayando que a Jesús le interesa toda nuestra vida, tanto la interior como la del cuerpo.

Los discípulos muestran su insensibilidad ante la situación de aquella multitud. No tienen en consideración su necesidad de alimentarse. Y cuando Jesús se lo hace notar, no saben hacer otra cosa más que expresar su resignación: no es posible hacer nada. Jesús, que nunca se resigna, les invita a buscar el pan entre la gente.

Es la segunda vez que se narra este milagro. Y tiene lugar en una región pagana-periférica podríamos decir- para mostrar que todos esperan el alimento de Jesús. Los discípulos, obedientes a su mandato, encuentran siete panes. A diferencia de la narración de la primera multiplicación, el número de panes es siete, como después serán siete las cestas que recogen. Siete indica totalidad. Es como decir que no se trata de una simple limosna, sino de un verdadero alimento.

Esta es la tarea que Jesús confía a su Iglesia, a sus discípulos. No es casualidad que sean siete los diáconos elegidos para realizar el servicio de las mesas. Jesús toma los siete panes y los multiplica para aquellas cuatro mil personas presentes. Es un milagro que nace de un amor apasionado por aquella multitud cansada y hambrienta.

Contemplar la curación de enfermos y la multiplicacion de los panes en el adviento alienta nuestra esperanza; nos enseña que el Señor que viene nos invita al banquete de la vida en el que serán aniquilados el dolor, el sufrimiento y la muerte. Esta página evangélica nos invita a tener la misma compasión de Jesús por los débiles y por los pobres a fin de participar también nosotros en el milagro de la multiplicación del amor.

 

[1] V. Paglia – Comunidad de Sant’Egidio, La palabra de Dios cada día, 2018, 16-17.

 

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