Ecos de la Palabra

Textos bíblicos, comentarios y reflexiones pastorales

… a esta generación se le pedirán cuentas

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Jueves de la XXVIII semana

Textos

Del evangelio según san Lucas (11, 47-54)

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos y doctores de la ley: “¡Ay de ustedes, que les construyen sepulcros a los profetas que los padres de ustedes asesinaron! Con eso dan a entender que están de acuerdo con lo que sus padres hicieron, pues ellos los mataron y ustedes les construyen el sepulcro. Por eso dijo la sabiduría de Dios: Yo les mandaré profetas y apóstoles, y los matarán y los perseguirán, para que así se le pida cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas que ha sido derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que fue asesinado entre el atrio y el altar. Sí, se lo repito: a esta generación se le pedirán cuentas.

¡Ay de ustedes, doctores de la ley, porque han guardado la llave de la puerta del saber! Ustedes no han entrado, y a los que iban a entrar les han cerrado el paso”.

Luego que Jesús salió de allí, los escribas y fariseos comenzaron a acosarlo terriblemente con muchas preguntas y a ponerle trampas para ver si podían acusarlo con alguna de sus propias palabras. Palabra del Señor.

Fondo Musical: P. Martin Alejandro Arceo Álvarez

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Mensaje[1]

En esta página evangélica prosiguen las amenazas-lamentos de Jesús contra los maestros de la Ley. La clave de lectura sigue siendo siempre la misma: con ella podemos comprender las motivaciones profundas que mueven a Jesús a expresarse en estos términos.

El objeto de estos «¡ay de ustedes!» conduce a Jesús a consideraciones extremadamente graves: por un lado, pone de manifiesto lo fácil que es honrar a los profetas de Dios sólo de palabra y no prestar después atención a su mensaje. En negarse a escuchar a los profetas de ayer y a los apóstoles de hoy e incluso al nuevo profeta, Jesús de Nazaret: en eso consiste el pecado que Jesús quiere censurar y del cual quiere liberarnos al mismo tiempo.

A buen seguro, no es fácil escuchar la Palabra de Dios, esto es, escuchar y acoger a Dios, que  nos habla de múltiples maneras, nos invita, nos sacude y nos orienta hacia nuevas metas. No es fácil, pero es obligatorio; más aún, necesario.

El drama de los maestros de la Ley, según Jesús, se hace aún más grande porque, poseyendo «la llave de la puerta del saber», no sólo no entran ellos, sino que impiden el acceso incluso a los que quisieran entrar. De este modo pone Jesús de manifiesto el hecho de que quien no se abre a la escucha de la Palabra de Dios acaba arrastrando a la misma actitud de sordera y de cierre también a los otros.

Aparece así el drama de la solidaridad en el mal, diametralmente opuesta a la solidaridad en el bien. Para Jesús, la verdadera ciencia consiste en la comprensión de los signos de los tiempos, tiempos escatológicos, es decir, tiempos visitados por Dios en la persona y en la misión de Jesús y, por consiguiente, tiempos últimos y decisivos en orden a la salvación.

[1] G. Zevini – P.G. Cabra, Lectio divina para cada día del año.12., 125-126.

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