Ecos de la Palabra

Textos bíblicos, comentarios y reflexiones pastorales

Vio a Mateo, recaudador de impuestos y le dijo ¡Sígueme!

0
mateo 21 de septiembre

San Mateo Apóstol y Evangelista

Textos

† Del evangelio según san Mateo (9, 9-13)

En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: “Sígueme”.

El se levantó y lo siguió.

Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: “¿Porqué su Maestro come con publicanos y pecadores?” Jesús los oyó y les dijo: “No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos.

Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”. Palabra del Señor.

Fondo Musical: P. Martin Alejandro Arceo Álvarez

Descargar los textos en PDF

Mensaje[1]

Mientras camina, Jesús ve a Mateo, un publicano, un recaudador de impuestos que trabaja para el gobernador de la región y para los romanos. Los publicanos eran tildados de deshonestos y tenían fama de aprovecharse de la gente. Se les consideraba impuros porque manipulaban dinero y tenían negocios sucios. Equiparados a ladrones y usureros, eran personas a evitar.

A pesar de los prejuicios, Jesús se acerca y empieza a hablar con Mateo. Cuando terminan de hablar le hace incluso una invitación: «Sígueme». Mateo, a diferencia de muchos hombres que se consideraban religiosos y puros, se pone en pie de inmediato y sigue a Jesús sin dudarlo. Él, que era un pecador, se convierte en un ejemplo de cómo seguir al Señor. Y aún más: con el Evangelio que lleva su nombre se ha convertido en guía para muchos.

También nosotros seguimos a este antiguo publicano y pecador que nos lleva a conocer el amor del Señor Jesús. Mateo invita rápidamente a Jesús a un banquete. Toman parte también en el banquete sus amigos. Es un banquete extraño, ya que los comensales son publicanos y pecadores. Algunos fariseos, escandalizados por aquella escena, dicen a los discípulos: «¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?».

Jesús interviene directamente en la polémica con un proverbio irrefutable por su claridad: «No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal». Para él nunca hay en la tierra una división maniquea entre buenos y malos, entre justos y pecadores. Jesús solo quiere explicar cuál es su misión: él ha venido para ayudar y para curar, para liberar y para salvar.

Para seguir y acoger a Jesús y su Evangelio es necesario sentir una herida, sentirse necesitado, abrir el corazón. Por eso, dirigiéndose directamente a los fariseos, añade: « Vayan, pues, y aprendan lo que significa: ‘Yo quiero misericordia y no sacrificios‘». E invita a todo el mundo a ser como él: «aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón».

Y, acercándose aún más a cada uno de nosotros, añade: «no he venido a llamar a justos, sino a pecadores». Por eso no es difícil sentir que tenemos al Señor a nuestro lado. Solo tenemos que admitir, ante Él, que somos necesitados, que no somos tan fuertes como por desgracia muy a menudo queremos aparentar.

[1] V. Paglia – Comunidad de Sant’Egidio, La palabra de Dios cada día, 2018, 270-271.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: