Ecos de la Palabra

Textos bíblicos, comentarios y reflexiones pastorales

Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro

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Marta.jpg 29 de julio

Santa Marta

Textos

† Del evangelio según san Juan (11, 19-27)

En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.»  Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará.»  Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día.»  Jesús le dice: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?»  Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.» Palabra del Señor

Fondo Musical: P. Martin Alejandro Arceo Álvarez

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Mensaje[1]

En este relato es Jesús mismo quien se manifiesta claramente diciendo: “Yo soy la resurrección y la vida”.  Estos dos términos, desde la perspectiva del evangelio constituyen una misma realidad.

Marta es quien provoca esta declaración de Jesús y también la primera en admitirla con fe: “Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo». Su confesión de fe está completamente acorde con el propósito de evangelio de Juan.

Su confesión es la proclamación de que en Jesús está la vida, una vida que está a punto de manifestarse en la resurrección de su hermano Lázaro, pero sobre todo una vida que se le comunica en la intensa amistad.

Marta entra en escena como una discípula que, movida por la fe, está convencida de que su plegaria será escuchada por Jesús: «sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».

La resurrección y la vida expresan el sentido último de la misión de Jesús: comunicar plenamente a los hombres la vida.

La comunión con Jesús garantiza esta vida aquí y más allá de la muerte. Marta no necesitará que Jesús vuelva a su casa el día de su muerte a resucitarla también a ella, porque ella precisamente ha comprendido que desde este momento por su fe en Jesús ya comenzó la resurrección: «el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre».

Vale la pena que reconstruyamos ahora por nuestra cuenta el camino de la fe que realiza Marta en el pasaje que leemos hoy y dejemos que impregne también el nuestro.

 

 

[1] F. Oñoro. La resurrección de Marta. “Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios” Lectio Divina de Juan 11, 19-27. CEBIPAL/CELAM

 

Marta.jpg

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